Cornelius a Lapide
Índice
Sinopsis del Capítulo
Nace Isaac, es circuncidado y destetado. En segundo lugar, versículo 10, Ismael y Agar son expulsados de la casa de Abraham; un ángel los consuela en el desierto. En tercer lugar, versículo 22, Abraham establece una alianza con Abimelec.
Texto de la Vulgata: Génesis 21:1-34
1. Y el Señor visitó a Sara como había prometido, y cumplió lo que había dicho. 2. Y concibió y dio a luz un hijo en su vejez, en el tiempo que Dios le había predicho. 3. Y Abraham puso por nombre a su hijo, que Sara le había dado, Isaac; 4. y lo circuncidó al octavo día, como Dios le había mandado, 5. cuando tenía cien años de edad; pues a esta edad del padre nació Isaac. 6. Y Sara dijo: Dios me ha dado motivo de risa; quienquiera que lo oiga se reirá conmigo. 7. Y dijo además: ¿Quién hubiera creído que Abraham oiría que Sara amamantaría a un hijo, al que le dio a luz ya anciano? 8. Y creció el niño, y fue destetado; y Abraham hizo un gran banquete el día de su destete. 9. Y cuando Sara vio al hijo de Agar la egipcia jugando con su hijo Isaac, dijo a Abraham: 10. Expulsa a esta esclava y a su hijo, porque el hijo de la esclava no será heredero con mi hijo Isaac. 11. Abraham lo tomó muy a mal a causa de su hijo. 12. Y Dios le dijo: No te parezca duro lo del niño y tu esclava; en todo lo que Sara te ha dicho, escucha su voz, porque en Isaac será llamada tu descendencia. 13. Pero también haré del hijo de la esclava una gran nación, porque es tu descendencia. 14. Así pues, Abraham se levantó por la mañana, y tomando pan y un odre de agua, lo puso sobre su hombro, le entregó el niño y la despidió. Y cuando ella se fue, vagó por el desierto de Bersabé. 15. Y consumida el agua del odre, abandonó al niño bajo uno de los árboles que allí había, 16. y se fue y se sentó a distancia, a un tiro de arco; pues dijo: No veré morir al niño; y sentada enfrente, alzó su voz y lloró. 17. Y Dios oyó la voz del niño; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, diciendo: ¿Qué haces, Agar? No temas, porque Dios ha oído la voz del niño desde el lugar donde está. 18. Levántate, toma al niño y sostenlo de la mano, porque haré de él una gran nación. 19. Y Dios le abrió los ojos; y viendo un pozo de agua, fue y llenó el odre y dio de beber al niño. 20. Y Dios estaba con él; y creció, y habitó en el desierto, y se hizo un joven arquero. 21. Y habitó en el desierto de Parán, y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto. 22. En aquel mismo tiempo Abimelec y Ficol, jefe de su ejército, dijeron a Abraham: Dios está contigo en todo lo que haces. 23. Jura, pues, por Dios que no me harás daño, ni a mis descendientes, ni a mi posteridad; sino que conforme a la misericordia que yo te he mostrado, harás tú conmigo y con la tierra en que has vivido como extranjero. 24. Y Abraham dijo: Yo juraré. 25. Y reprochó a Abimelec a causa de un pozo de agua que sus siervos habían tomado por la fuerza. 26. Y Abimelec respondió: No sé quién hizo esto, ni tú me lo dijiste, ni yo lo oí hasta hoy. 27. Entonces Abraham tomó ovejas y bueyes, y se los dio a Abimelec; e hicieron ambos una alianza. 28. Y Abraham apartó siete corderas del rebaño. 29. Y Abimelec le dijo: ¿Qué significan estas siete corderas que has apartado? 30. Y él dijo: Recibirás siete corderas de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo cavé este pozo. 31. Por eso aquel lugar fue llamado Bersabé, porque allí juraron ambos. 32. Y establecieron una alianza junto al pozo del juramento. 33. Y se levantó Abimelec y Ficol, jefe de su ejército, y regresaron a la tierra de los filisteos; y Abraham plantó un bosque en Bersabé, e invocó allí el nombre del Señor, Dios eterno. 34. Y fue peregrino en la tierra de los filisteos por muchos días.
Versículo 1: Y el Señor visitó a Sara
«Y el Señor visitó a Sara» — dándole la concepción y la prole prometida. Así Ruperto. En segundo lugar, después de que Isaac fue concebido y nacido, el ángel, como vicario de Dios, visitó a Sara en forma corporal, para felicitarla por su prole, según lo que había prometido en el capítulo 18, diciendo: «Volveré a ti en este tiempo, y Sara tendrá un hijo.»
El hebreo paqad denota propiamente inspeccionar algo cuidadosamente; de ahí que tuvo cuidado, visitó, tuvo consideración, se acordó de alguien o de una promesa.
Versículo 2: En su vejez
«En su vejez.» — «Su», es decir, de él, a saber, de Abraham, es un hebraísmo; pues el hebreo dice así: Sara dio a Abraham un hijo en su vejez, o para su vejez, que fuese consolación y deleite para el anciano Abraham. Añádase que los hebreos dicen que la prole nace para el padre, no para la madre, porque la prole es heredera del padre y propaga el nombre y la familia del padre, no de la madre.
Versículo 3: Y Abraham llamó a su hijo Isaac
«Y Abraham puso por nombre a su hijo, etc., Isaac» — porque Isaac en hebreo significa lo mismo que risa. Pues Isaac fue la risa y la alegría del anciano Abraham y de la estéril Sara, y en verdad de todo el mundo, ya que de él habría de nacer Cristo. De donde en el versículo 6 dice Sara: «Dios me ha dado motivo de risa; quienquiera que lo oiga se reirá conmigo.» Por eso alegóricamente San Ambrosio, en su libro Sobre Isaac, capítulo 1: «Isaac,» dice, «por su mismo nombre significa una figura y una gracia. Pues Isaac en latín significa risa, y la risa es la señal del gozo. ¿Y quién ignora que Él (Cristo) es la alegría de todos, quien, suprimido el temor de la muerte espantosa o eliminada la tristeza, se ha convertido para todos en la remisión de los pecados? Y así uno fue nombrado, y el Otro fue designado; uno fue expresado, y el Otro fue anunciado.»
Versículo 5: Cuando tenía cien años
«Cuando tenía cien años.» — Esto se refiere no a «había mandado» sino a «circuncidó». Pues Isaac fue circuncidado, como también nació, en el año centésimo de Abraham. Nótese: En este tiempo Taré, padre de Abraham y abuelo de Isaac, vivía aún en Harán. Pues Taré engendró a Abraham en el año setenta de su vida; cuando, pues, Abraham tenía cien años y engendró a Isaac, Taré tenía 170 años; después de esto Taré vivió aún 35 años, pues murió en el año 205 de su vida, Génesis 11:32.
Tropológicamente San Ambrosio, libro 1 Sobre Abraham, capítulo 7: «Si fueres centenario, esto es, perfecto, tendrás posteridad, la alegría de la exultación, la herencia de la vida eterna;» pues cien es el número de la perfección, e Isaac significa risa y exultación.
Versículo 6: Dios me ha dado motivo de risa
«Dios me ha dado motivo de risa.» — El caldeo traduce: Dios me ha dado gozo; todo el que lo oiga me felicitará. Sara fue figura de la Bienaventurada María al dar a luz a Cristo, que es el deseo y la alegría de los collados eternos, de donde ella canta: «Mi espíritu se ha regocijado en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humildad de su sierva; pues he aquí que desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.»
Versículo 7: ¿Quién hubiera creído que Abraham oiría
«¿Quién hubiera creído que Abraham oiría?» — En hebreo mi millel, ¿quién hubiera dicho a Abraham? «Que Sara amamantaría.» — Dios junto con el parto restituyó milagrosamente la leche a Sara, porque quería que ella como madre amamantase a Isaac por sí misma, no por medio de una nodriza.
Aprendan aquí las madres que deben por sí mismas nutrir y amamantar a sus propias criaturas, pues la naturaleza les ha impuesto este deber. Por eso les ha otorgado pechos y pezones, como pequeños recipientes aptos para nutrir a la prole. Y algunos piensan que es pecado mortal emplear nodriza sin causa; sin embargo, pensamos que es mejor decir con Navarro en su Enchiridion, capítulo 14, número 17, que es solo venial; aunque por razón de ciertas circunstancias puede ser pecado más grave. Pero si se hace con causa legítima, no habrá pecado alguno. Pecan, pues, aquellas madres que, sin justa causa y necesidad, desdeñan amamantar a sus hijos; y pecan aún más gravemente las que los entregan sin discernimiento a cualesquiera nodrizas, a menudo desconocidas, enfermizas, etc., de lo cual surgen muchos males: pues además de que a veces se sustituyen otros niños, primero, el infante o no sobrevive, o vive más débilmente, porque se ve obligado a mamar leche no conforme a su naturaleza; mientras que si fuese alimentado del mismo cuerpo del que nació, y calentado por el calor del cuerpo materno, crecería robusto y de mejor ingenio y carácter. Véase Plinio, libro 28, capítulo 9, donde escribe que la leche materna es muy beneficiosa y muy conforme a la naturaleza de la prole. Véase también en Aulo Gelio, libro 12, Noches Áticas, capítulo 1, la Oración de Favorino el Filósofo, en la cual se enumeran muchísimas desventajas que provienen de tal crianza con leche ajena. Que esto es muy verdadero consta por el hecho de que si los cabritos son alimentados con leche de oveja, su pelo crece más delicado; y si los corderos son alimentados con leche de cabra, su lana se vuelve más tosca; e incluso los árboles, si son trasplantados de su lugar natural, por la humedad que las raíces trasplantadas absorben, frecuentemente o se alteran o perecen. Si, pues, las nodrizas fueren rústicas, o malvadas, o deshonestas, o iracundas, o dadas a la bebida, o crueles, o quizás infectadas de lepra o de algún otro género de enfermedad, la prole generalmente resultará semejante. Así Dido en Virgilio reprocha a Eneas como degenerado, como uno que no fue criado por su propia madre. Lampridio escribe que Tito, hijo del emperador Vespasiano, padeció mala salud durante toda su vida porque fue amamantado por una nodriza enfermiza; y lo mismo le sucedió a muchos otros. También se cuenta de Tiberio César que fue gran bebedor, porque su nodriza era tal.
En segundo lugar, del hecho de que un hijo no sea amamantado por su propia madre resulta que la madre ama menos al hijo, y el hijo ama menos a la madre. De ahí San Ambrosio, libro 1 Sobre Abraham, capítulo 7, del hecho de que Sara amamantó a su hijo, infiere: Se exhorta a las mujeres a recordar su dignidad y a nutrir a sus hijos, pues esta es la gracia de las madres, este su honor; en fin, dice, las madres suelen amar más a aquellos que ellas mismas han amamantado.
De donde vemos un amor natural de padres e hijos mayor entre el pueblo llano que en las familias nobles, porque las mujeres nobles generalmente hacen amamantar a sus infantes por nodrizas, y a menudo ni los ven ni son vistas por ellos antes de un año o dos.
En tercer lugar, San Basilio, homilía 9 sobre el Hexamerón, muestra que apenas hay especie alguna que confíe su prole a otra para su crianza, por fiera y cruel que sea. Vemos, dice, que en un numeroso rebaño de ovejas, un cordero que salta de los establos reconoce inmediatamente la voz de su madre, se apresura hacia ella y va directamente a sus propias fuentes de leche, y la madre reconoce al suyo entre innumerables corderos; los lobos, los leones, los tigres y otras fieras salvajes cuidan de tal manera a sus crías que casi siempre las tienen al pecho o en su regazo. Las aves frecuentemente tienen 5, 6, 7 y 8, y más bajo sus alas, y aunque la naturaleza no les ha dado leche, y no tienen granos ni otras semillas con que alimentar a sus polluelos, sin embargo se cuidan de proporcionarles lo necesario; es más, lo que es más admirable, es tan grande el deseo de nutrir y empollar en estas mismas bestias y aves, que a veces macho y hembra compiten por este deber, como es evidente en los cisnes y los osos, animales por lo demás salvajes, que incluso dan forma a sus cachorros informes lamiéndolos. Y así, solo entre los humanos la prole es abandonada por las madres y expuesta a no se sabe qué clase de nodrizas.
Avergüéncense, pues, de ser superadas en el deber de la caridad por los animales irracionales; e imiten a las santas mujeres que nutrieron a sus hijos con su propia leche, como Sara a Isaac, Rebeca a Jacob, Ana a Samuel, y aquella noble madre de los siete hermanos Macabeos, 2 Macabeos 7, y la misma Madre de Dios amamantó a su Hijo Cristo el Señor. San Agustín también en sus Confesiones reconoce que junto con la leche de su madre absorbió el honor y la reverencia de Dios. De todo lo cual se sigue que una costumbre depravada ha causado, contra la naturaleza misma (como dice San Gregorio en respuesta a la pregunta de Agustín, obispo de los ingleses, capítulo 10), que las mujeres desdeñen amamantar a los hijos que dan a luz y los entreguen a otras mujeres, lo cual parece haberse inventado por causa de incontinencia; pues mientras rehúsan contenerse, desprecian amamantar a los que engendran.
Versículo 8: Fue destetado
«Fue destetado.» — Lo cual solía suceder entonces alrededor del quinto año, como ahora sucede en el tercero; especialmente si la prole era la única y singularmente amada; Isaac tenía, pues, cinco años cuando Ismael lo hostigó y persiguió.
El período de lactancia, como aún hoy entre varios pueblos orientales, así también antiguamente duraba dos o tres años. Cf. 2 Macabeos 7:28; Josefo, Antigüedades libro 2, capítulo 9.
«Hizo un gran banquete el día del destete.» — Porque entonces era costumbre, dice Cayetano, que el comienzo de la alimentación del primogénito, como uno que ya empezaba a vivir por sí mismo y estaba destinado a ser viable, se celebrase con la alegría común de un banquete.
En segundo lugar, para que los comensales y la gente por doquier en abundancia viesen por la leche de Sara que el parto había sido genuino, no sustituido ni subrepticio, dice San Juan Crisóstomo.
Tropológicamente San Agustín y Ruperto: Grande, dicen, es el gozo cuando una persona se alimenta no de leche, sino del alimento sólido de la sabiduría y la virtud.
Versículo 9: Jugando
«Jugando» — burlándose, ridiculizando, hostigando, e incluso persiguiendo a Isaac, como explica el Apóstol, Gálatas 4:29. Así el duelo de Joab con Abner se llama juego, 2 Samuel 2:14: «Levántense los jóvenes y jueguen,» es decir, combatan en duelo; así los perros juegan con los gatos, y los gatos con los ratones.
La razón por la que Ismael se burló y hostigó a Isaac parece haber sido la envidia del banquete tan solemne (que Abraham hizo en el destete de Isaac), y de la primogenitura y la promesa de la simiente bendita que habría de nacer de Isaac; pues Ismael pensaba que estas cosas le correspondían más bien a él, como primogénito y 12 años mayor, que a Isaac. Así San Jerónimo y otros.
Además, Sara se indignó justamente no solo contra Ismael, sino también contra su madre Agar, porque no refrenó la burla y la insolencia de su hijo.
Versículo 10: Expulsa a la esclava
«Expulsa a la esclava.» — Sara dijo esto movida por Dios, como se colige del versículo 12; pues con espíritu prudente y profético temía que Ismael, que tan pronto hostigaba a su Isaac, luego, al crecer los odios, lo suplantase o lo oprimiese; quería, pues, que fuese separado y expulsado de la casa. Así vemos que es mucho mejor y más pacífico que los hijos de lechos diferentes se separen y vivan aparte, a saber, los nacidos del mismo padre pero de distinta madre.
Alegóricamente, Ismael fue expulsado y rechazado, es decir, la Sinagoga, porque se burló del hijo de la libre, es decir, porque se burló de Cristo, el Rey de la libertad, lo azotó y lo crucificó, y persiguió a sus domésticos libertos, a saber, a los Apóstoles y a los cristianos, con odio obstinado.
Versículo 12: Y Dios le dijo
«Y Dios le dijo» — de noche en sueños por medio de una visión, como consta del versículo 14. «En Isaac será llamada tu descendencia» — en Isaac y los isaacitas será contada y llamada tu posteridad; pues los hijos de Isaac serán llamados hijos de Abraham, y serán herederos de la promesa que te hice, oh Abraham; pero no los hijos de Ismael, pues estos no serán llamados abrahamitas, sino ismaelitas, agarenos y sarracenos.
Alegóricamente, en Isaac, es decir, en Cristo, hijo de Isaac, y solo en Él, los fieles cristianos serán llamados hijos de Abraham, que es padre de los creyentes, y consiguientemente hijos de Dios y herederos de la vida eterna, Gálatas 3:17, 23 y 24.
Versículo 14: La despidió
«La despidió.» — Aquí Abraham hace un divorcio de Agar, por mandato de Dios; por lo cual Agar y Abraham ya no estaban obligados a rendirse mutuamente el débito conyugal, así como ahora un cónyuge no está obligado a rendir el débito al cónyuge adúltero, o al separado por divorcio a causa de disputas u otras justas causas. Sin embargo, no hubo aquí una disolución del matrimonio entre Agar y Abraham, de modo que le fuera lícito a Agar casarse con otro. Pues Agar fue expulsada no del matrimonio, sino solo de la casa de Abraham por divorcio, a causa de sus disputas con Sara, así como se expulsa a la adúltera. Así Abulense.
«Le entregó el niño» — no para ser llevado sobre sus hombros, sino para ser conducido a pie; pues Ismael tenía ya 17 años, como consta de lo dicho en el versículo 8. Por lo cual lo que ahora leemos en los Setenta: «Y puso al niño sobre su hombro» parece estar corrupto; y así, reordenadas las palabras, debe leerse: «Abraham dio a Agar pan y un odre de agua, y lo puso sobre su hombro, y el niño», es decir, se lo entregó, no para llevarlo sobre el hombro, sino para conducirlo de la mano.
Versículo 15: Abandonó al niño
«Abandonó al niño» — no tanto con los brazos, cuanto en su ánimo, es decir: Lo soltó y lo abandonó, desfalleciente de hambre bajo un árbol, como desesperanzada y a punto de morir. Así San Agustín.
Versículo 16: Y lloró
«Y lloró» — Agar lloró, y también el niño Ismael lloró, por lo cual Dios lo oyó llorar y se compadeció de él. «Así,» dice San Juan Crisóstomo, homilía 46, «siempre que Dios lo quiera, aunque estemos en el desierto y en el extremo de las aflicciones, y no tengamos esperanza alguna de salvación, no necesitaremos de nada más, pues la gracia divina nos proveerá de todas las cosas. Porque si hemos obtenido su gracia, nadie prevalecerá contra nosotros, sino que seremos más poderosos que todos.» Por tanto, en las circunstancias estrechas y desesperadas Dios está más cerca, e invocado acude inmediatamente en ayuda. Pues, como dice el Salmista: «A ti está encomendado el pobre; tú serás el socorro del huérfano.» Así Dios asistió a David en el desierto, y lo arrebató, como ya capturado, de las manos del perseguidor Saúl, 1 Samuel 23 y siguientes.
Versículo 17: No temas
«No temas» — mi venida y mi resplandor, o la muerte del niño; pues no morirá.
Versículo 19: Y le abrió los ojos
«Y le abrió los ojos» — Le hizo ver la fuente cercana, que antes, turbada y postrada de dolor, no había visto; es decir, Dios volvió y dirigió los ojos de Agar y le mostró el pozo.
Así, alegóricamente dice Ruperto, al fin del mundo Dios mostrará a los judíos que han huido de la Iglesia y andan errantes, el camino de la verdad y el pozo de la Escritura, y en él el agua de vida, a saber, Cristo.
«Dios» — el ángel actuando en lugar de Dios. Véase Canon 16.
Versículo 20: Y Dios estaba con él
«Y Dios estaba con él» — suplase Dios, como tienen el hebreo, el caldeo y los Setenta, es decir: Dios favoreció, ayudó, dirigió y promovió a Ismael, por amor a su padre Abraham. Por tanto parece fabuloso lo que refieren los hebreos, que Ismael se dedicó al bandidaje.
«Y se hizo un joven arquero» — desde su juventud se dedicó a la caza y al tiro de fieras.
Versículo 23: Que no me harás daño
«Que no me harás daño» — que no me dañarás a mí ni a mis descendientes; en hebreo es im tiscor, que no me mentirás, es decir, que no tratarás conmigo con engaño. Así Vatablo. En segundo lugar, que no obrarás injustamente conmigo, que no me serás injurioso, que no me oprimirás a mí ni a los míos por la fuerza; pues en la Escritura la mentira se llama iniquidad e injusticia misma; y se dice que miente quien quebranta la fe, y quien es injusto e injurioso con su prójimo; pues obra contra la verdad práctica, a saber, contra el deber y la obligación que debe prestar a otro.
«Sino conforme a la misericordia que yo te he mostrado.» — Es un hebraísmo, es decir: Así como yo he obrado bien contigo, dándote ovejas, bueyes, siervos, siervas y mil piezas de plata, capítulo 20, versículo 14; así también tú procurarás obrar bien conmigo y con los míos.
Versículo 31: Bersabé
«Bersabé.» — El lugar fue llamado así de beer, es decir, pozo, y shebua, es decir, del juramento, porque allí Abraham juró alianza y fidelidad a Abimelec. En segundo lugar, fue llamado Bersabé de beer, es decir, pozo, y sheba, es decir, siete, significando el Pozo de los Siete, a saber, de las corderas, que Abraham pagó al rey por el pozo y el terreno circundante. Por tanto, Abraham poseía este pozo, aunque cavado por él mismo y los suyos, no gratuitamente ni por derecho hereditario, sino por título de compra e intercambio. Véase San Agustín, Cuestión 56.
De este pozo, la ciudad cercana fue llamada Bersabé, que es la última ciudad de Judea al sur, así como Dan es la última al norte; de donde la Escritura acostumbra expresar la longitud de Judea por estos dos límites, diciendo: «Desde Dan hasta Bersabé.» En Bersabé habitaron largo tiempo Abraham, Isaac y Jacob; de donde en Bersabé, como también en Dan, Jeroboam erigió sus becerros de oro para ser adorados por el pueblo. Este pozo es distinto del Pozo del Viviente y del Vidente, como consta del capítulo 16, versículo 14.
Enseñan los hebreos que el hebreo nisba, es decir, yo juro, se deriva de sheba, es decir, siete, porque el juramento no debe prestarse sino por siete, esto es, muchas y graves razones, así como argumentos y testigos; pues el juramento es cosa sagrada, en la cual se interpone la autoridad y veracidad divinas, que por tanto no debe aplicarse temeraria ni ligeramente, sino con ánimo confirmado y cierto de múltiples maneras.
Versículo 33: Plantó un bosque
«Plantó un bosque.» — Los Setenta traducen, plantó un campo; Onquelos, plantó una plantación; Jonatán, que es el autor del Targum Jerosolimitano, plantó un jardín denso de árboles y lleno de los mejores frutos. Y Jonatán añade que Abraham solía en este jardín recibir y agasajar a los extranjeros con hospitalidad, y negociar como precio que temiesen y adorasen al Creador del cielo y de la tierra, que les había dado estas cosas; de donde por lo que sigue, «E invocó allí el nombre del Señor, Dios eterno,» es claro que Abraham también erigió allí un altar para la oración y el sacrificio. Era, pues, esto como una ermita.
De ahí que este bosque se llama en hebreo escel, es decir, una arboleda o un bosque plantado de árboles, silencioso y ameno, de la raíz scala, es decir, «estuvo quieto y tranquilo»; por eso este bosque se llama escel, de quietud, silencio y tranquilidad; así como el mismo bosque o lugar se llama en hebreo ascera, de felicidad y bienaventuranza; pues en un bosque quieto y ameno, el hombre se siente como en el paraíso, feliz y bienaventurado.
Este bosque era el oratorio y retiro de Abraham, al cual se retiraba de vez en cuando de las preocupaciones y los negocios, cuando iba a tratar con Dios. Así dicen Cayetano y Pererio.
El hebreo escel es una especie de tamarisco. Los antiguos intérpretes pusieron el género por la especie, y lo tradujeron como «árbol» o «bosque».
Versículo 34: Y fue peregrino
«Y fue peregrino,» es decir, residente y extranjero, no nativo ni habitante establecido. Pues en hebreo dice vaiager, «y Abraham peregrinó en la tierra de los filisteos».