Cornelius a Lapide
Índice
Sinopsis del capítulo
Isaac es aquí nuevamente establecido como heredero de las promesas de la fe, a saber, de Canaán, y también de las pruebas y la peregrinación de Abraham. Primero, pues, Dios se aparece y bendice a Isaac y lo enriquece; de ahí que, en segundo lugar, en el versículo 14, los geraritas lo envidian y cegan sus pozos. En tercer lugar, en el versículo 24, de nuevo en Bersabé, Dios repite a Isaac las promesas hechas a su padre, y allí Isaac establece un pacto con los geraritas. En cuarto lugar, en el versículo 34, Esaú toma esposas hititas.
Texto de la Vulgata: Génesis 26:1-35
1. Habiéndose producido un hambre en la tierra, después de la esterilidad que había ocurrido en los días de Abraham, Isaac fue a Abimélec, rey de los palestinos, en Guerar. 2. Y el Señor se le apareció y le dijo: No desciendas a Egipto, sino permanece en la tierra que yo te indicaré. 3. Y habita en ella, y estaré contigo y te bendeciré: porque a ti y a tu descendencia daré todas estas regiones, cumpliendo el juramento que hice a Abraham tu padre. 4. Y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo, y daré a tus descendientes todas estas regiones, y en tu descendencia serán benditas todas las naciones de la tierra, 5. porque Abraham obedeció mi voz y guardó mis preceptos y mandamientos, y observó mis ceremonias y leyes. 6. Así pues, Isaac permaneció en Guerar. 7. Y cuando fue interrogado por los hombres de aquel lugar acerca de su mujer, respondió: Es mi hermana; pues había temido confesar que estaba unida a él en matrimonio, pensando que quizás lo matarían a causa de su belleza. 8. Y habiendo pasado muchos días y permaneciendo él todavía allí, Abimélec, rey de los palestinos, mirando por una ventana, lo vio jugando con Rebeca su mujer. 9. Y llamándolo, dijo: Es claro que ella es tu esposa. ¿Por qué mentiste diciendo que era tu hermana? Él respondió: Temí morir por causa de ella. 10. Y Abimélec dijo: ¿Por qué nos has engañado? Alguien del pueblo podría haberse acostado con tu mujer, y habrías atraído sobre nosotros un gran pecado. Y mandó a todo el pueblo, diciendo: 11. Quien tocare a la mujer de este hombre, morirá irremisiblemente. 12. E Isaac sembró en aquella tierra, y en el mismo año halló el céntuplo, y el Señor lo bendijo. 13. Y el hombre se enriqueció, y fue prosperando y creciendo hasta hacerse sumamente grande. 14. Tenía también posesiones de rebaños y manadas, y una servidumbre muy numerosa. Por esta causa los palestinos lo envidiaban, 15. y cegaron todos los pozos que habían cavado los siervos de su padre Abraham, llenándolos de tierra. 16. Hasta tal punto que el mismo Abimélec dijo a Isaac: Apártate de nosotros, porque te has hecho mucho más poderoso que nosotros. 17. Y él partió, para ir al torrente de Guerar y habitar allí. 18. Cavó de nuevo otros pozos que habían cavado los siervos de su padre Abraham, y que los filisteos habían cegado tiempo atrás después de su muerte, y los llamó con los mismos nombres con que su padre los había llamado anteriormente. 19. Y cavaron en el torrente y hallaron agua viva. 20. Pero también allí los pastores de Guerar riñeron con los pastores de Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por esta razón, a causa de lo sucedido, llamó al pozo Calumnia. 21. Cavaron también otro pozo, y también riñeron por él, y lo llamó Enemistades. 22. Partiendo de allí, cavó otro pozo, por el cual no contendieron; y así lo llamó Anchura, diciendo: Ahora el Señor nos ha ensanchado y hecho crecer sobre la tierra. 23. Y subió de aquel lugar a Bersabé. 24. Allí el Señor se le apareció en aquella misma noche, diciendo: Yo soy el Dios de Abraham tu padre; no temas, porque estoy contigo: te bendeciré y multiplicaré tu descendencia por amor de mi siervo Abraham. 25. Y así edificó allí un altar, e invocando el nombre del Señor, plantó su tienda; y ordenó a sus siervos que cavasen un pozo. 26. Cuando Abimélec, y Ocozat, su amigo, y Ficol, jefe de su ejército, vinieron a aquel lugar desde Guerar, 27. Isaac les dijo: ¿Por qué habéis venido a mí, hombre a quien odiáis y habéis expulsado de entre vosotros? 28. Ellos respondieron: Hemos visto que el Señor está contigo, y por eso dijimos: Haya un juramento entre nosotros, y establezcamos un pacto, 29. que no nos hagas daño alguno, así como nosotros no hemos tocado nada tuyo, ni hemos hecho nada que pudiese perjudicarte, sino que te hemos despedido en paz, acrecentado por la bendición del Señor. 30. Les preparó entonces un banquete, y después de comer y beber, 31. levantándose por la mañana, se juraron mutuamente, e Isaac los despidió en paz a su lugar. 32. Y he aquí que en aquel mismo día los siervos de Isaac vinieron a anunciarle acerca del pozo que habían cavado, diciendo: Hemos hallado agua. 33. De ahí lo llamó Abundancia; y el nombre de la ciudad fue llamado Bersabé hasta el día de hoy. 34. Esaú, a la edad de cuarenta años, tomó esposas: Judit, hija de Beerí el hitita, y Basemat, hija de Elón, del mismo lugar. 35. Y ambas habían ofendido los corazones de Isaac y Rebeca.
Versículo 1: Abimélec
ABIMÉLEC: no el del tiempo de Abraham, del que habla el capítulo 21, como sostienen San Agustín, Josefo y San Juan Crisóstomo; sino otro, quizás su hijo. Pues el primero vivió cien años antes que este: ya que reinó antes de que Isaac naciera, e Isaac tenía ahora cerca de cien años, como se deduce del versículo 34. Así piensan Abulense, Pererio y otros. Parece, pues, que Abimélec era un nombre común para los reyes de los palestinos, así como Faraón, y después Ptolomeo, era el nombre común para los reyes de Egipto, y César para los emperadores romanos. Así lo afirman Procopio, Diodoro y Jerónimo, libro IX sobre Ezequiel. Y como atestiguan Procopio y Diodoro, Abimélec en hebreo significa «padre rey», como si se dijera «Padre de la patria». Pues un rey debe ser padre para sus súbditos, de donde también los romanos llamaban a sus emperadores «padres de la patria».
Versículo 5: Mi voz
MI VOZ: mi mandato acerca del sacrificio de su hijo. Dios estimula a Isaac mencionando la obediencia de su padre, para que, viéndola tan recompensada en sí mismo, se esforzase por imitarla, e incluso por superarla, y así obtuviese una mayor recompensa de Dios. Así lo dice San Juan Crisóstomo.
Versículo 5: Ceremonias
CEREMONIAS: tanto la particular de la circuncisión como otras comunes a todos, que Dios instituyó en la ley de la naturaleza y con las cuales quiso ser adorado. Pues la ley de la naturaleza tenía, al igual que la ley de Moisés y de Cristo, sus propios ritos, sus propias cosas sagradas y sacramentos.
Versículo 7: Es mi hermana
ES MI HERMANA (parienta). Véase lo que se dijo sobre el capítulo 20:12.
Versículo 8: Lo vio jugando con Rebeca
LO VIO JUGANDO CON REBECA. Los intérpretes judíos impuros entienden este juego como unión conyugal. ¡Pero fuera con estos cínicos! ¿Quién creería que Isaac era tan desvergonzado, lascivo y descarado en público, con el rey mirándolo? Digo, pues, que por «jugando» el hebreo tiene metsachek, es decir, «riendo» o «bromeando» con Rebeca, de la manera en que un esposo casto y serio a veces honestamente juega, ríe y bromea con su esposa, cosa que no se atrevería a hacer con otra mujer, porque no sería decoroso.
Versículo 10: Habrías atraído sobre nosotros un gran pecado
HABRÍAS ATRAÍDO SOBRE NOSOTROS UN GRAN PECADO: habrías dado ocasión para un gran pecado. Por «pecado» el hebreo tiene ascham, que significa, primero, un pecado cometido por ignorancia —de ahí que la Septuaginta lo traduzca agnoian, «ignorancia»—; segundo, el castigo y la desolación infligidos a causa de tal pecado. Puede entenderse en ambos sentidos aquí.
Versículo 11: Morirá irremisiblemente
MORIRÁ IRREMISIBLEMENTE. Nótese aquí la antigua y primera ley y pena de muerte contra los adúlteros; la cual no parece ser promulgada aquí por primera vez, sino que más bien había sido establecida anteriormente con carácter general, y aquí meramente se aplica y amenaza contra quienes pudieran violar a Rebeca. Con la misma pena de muerte castigó Dios después, por medio de la ley de Moisés, a los adúlteros.
Pues el adulterio es un crimen grave, que Dios venga castigando no solo a los príncipes sino también a los súbditos. Así, a causa del adulterio de Paris con Helena, perecieron Troya y el reino troyano. Así, a causa del adulterio de Tarquinio con Lucrecia, los reyes fueron expulsados para siempre de Roma por los romanos. Así David, pecando con Betsabé, fue castigado severísimamente, como consta en 2 Reyes 12:10; sobre lo cual véase más en el capítulo 38:24.
Versículo 12: Sembró
SEMBRÓ: en un campo no suyo, sino alquilado a los geraritas: pues ni Abraham, ni Isaac, ni Jacob poseían campos o casas en Canaán, sino que continuamente moraron en ella como peregrinos. Vemos aquí que Isaac y los santos no estaban ociosos, aun sabiendo que serían tan grandemente bendecidos y que Dios lo había prometido; sino que trabajan con mayor empeño, para no tentar a Dios. Así Isaac siembra, y Dios bendice la siembra.
Versículo 12: Halló el céntuplo
HALLÓ (no otros, sino él mismo) EN EL MISMO AÑO (de esterilidad) EL CÉNTUPLO. De donde se hace claro que tan gran cosecha le vino a Isaac no por la siembra, ni por la fertilidad de los campos, sino por un milagro, por el favor de Dios; de modo que de un celemín sembrado por él, cosechó cien celemines. Así Plinio, libro XVIII, capítulo 11, llama al trigo más fértil centigranum («grano del céntuplo»). En hebreo, literalmente: «y halló cien medidas». Así Pagnino, Vatablo y otros. Pues scheorim con la letra shin significa «medidas»; la Septuaginta y el árabe, leyendo seorim por sin, lo traducen como: halló el céntuplo de cebada.
En tercer lugar, otros lo traducen como: halló cien estimaciones, es decir, cien veces lo que había estimado; pues la raíz scaar significa pensar, estimar. De ahí que el caldeo traduzca: halló el céntuplo de lo que había estimado.
Versículo 12: Sentido tropológico
Tropológicamente, la tierra más fértil es la pobreza, en la cual si siembras, recibirás el céntuplo; pues esto es lo que dice Cristo, Mateo 19:29: «Todo el que haya dejado casa o hermanos, etc., o campos por amor de mi nombre, recibirá el céntuplo y poseerá la vida eterna.» Aludiendo a esto, San Jerónimo, epístola 26 a Pamaquio, dice así: «Las promesas de Cristo se devuelven con un interés del céntuplo: en tal campo sembró una vez Isaac.» Con razón, pues, el Bienaventurado Nacianceno canta en su Poema:
Dichoso el que compra a Cristo con todas sus riquezas.
Y San Agustín, en el último sermón Sobre diversos temas: «¿Qué hay más glorioso para un hombre que vender sus propios bienes y comprar a Cristo?»
Versículo 12: Y lo bendijo
Y LO BENDIJO: es decir, porque Dios lo había bendecido, a saber, haciéndolo rico. Así Vatablo. Pues la conjunción vav de los hebreos es con frecuencia causal; y los hebreos a menudo toman el pretérito perfecto por el pluscuamperfecto, como si dijera: Ni el cielo, ni la tierra, ni los campos dieron estos bienes a Isaac, sino la bendición del Señor, que es la única que enriquece a los hombres.
Versículo 12: Dios bendice el trabajo de los agricultores
Añádase, sin embargo, que Dios bendijo a Isaac porque trabajó diligentemente y cultivó el campo: pues Dios se inserta en el trabajo de los agricultores y lo bendice. Cuando entre los romanos los antiguos dictadores y senadores cultivaban un campo de cinco yugadas, la producción bastaba abundantemente para alimentar a toda la familia; después que usaron siervos y cultivaron los campos por medio de ellos, las fincas más extensas no eran suficientes: los primeros trabajaban con gusto y diligencia, los últimos con frialdad y casi por obligación; de ahí que la tierra, como indignada, no devolvía su favor a quienes la trabajaban de ese modo. Ilustre es lo que escriben de C. Furio Cresino, quien, puesto que obtenía frutos mucho más abundantes de un pequeño terreno que sus vecinos de los campos más extensos, era objeto de gran envidia, como si atrajese las cosechas ajenas por hechicería. Por eso, cuando fue citado a juicio por el edil curul Espurio Albino, temiendo la condena, pues era necesario acudir al voto de las tribus, llevó todos sus aperos de labranza al foro, y presentó a su robusta hija, pesados azadones, pesados rejas de arado y bueyes bien alimentados; entonces dijo: «Estas son mis hechicerías, ciudadanos, y no puedo mostraros ni traer al foro mis desvelos nocturnos, mis vigilias y mi sudor.» Por tanto fue absuelto por los votos de todos. Y así es verdaderamente: el fruto del campo no depende del gasto, sino del cultivo, y por eso decían que lo más fértil del campo es el ojo y el pie del amo; pues el ojo del amo engorda al caballo, el pie del amo fertiliza el campo.
Versículo 12: Lección moral
Moralmente, nótese que Isaac, porque permaneció en Guerar por mandato de Dios, fue por eso enriquecido allí por Dios: así, dondequiera que alguien permanezca por voluntad y mandato de Dios, allí será bendecido y prosperado por Dios. Observen esto los religiosos, y no deseen cambiar los destinos que les han sido asignados.
Versículo 15: Cegaron los pozos
CEGARON LOS POZOS. Así alegóricamente los herejes, envidiando a los católicos, obstruyen los pozos de la doctrina católica, a saber, la Sagrada Escritura y las tradiciones, y los sacramentos y las cosas sagradas mismas con sus herejías e inmundicias, dice Orígenes.
Versículo 16: Apártate de nosotros
APÁRTATE DE NOSOTROS. Véase aquí cómo no se debe poner la confianza en el favor de los reyes o del pueblo, y cuán temerosa y suspicaz es la envidia: pues por ella Isaac es expulsado aquí. Dios, sin embargo, quiso que peregrinase por otras razones: primero, para que su fe y su virtud fueran probadas; segundo, para que también en otros lugares Dios fuese glorificado por su piedad y su santo modo de vida; tercero, para enseñar que los santos no deben apegarse a ningún lugar, ni en verdad a ninguna cosa terrena, sino que deben estar siempre dispuestos a dejar todo por amor de Dios, si las circunstancias lo exigen.
San Juan Crisóstomo, homilía 52: «Dice, el rey dice al extranjero: Vete de nosotros, porque te has hecho más poderoso que nosotros. Y verdaderamente era más poderoso, teniendo en todas las cosas la protección celestial y fortificado por la diestra de Dios. ¿A dónde, pues, expulsas al justo? ¿No sabes que dondequiera que lo obligues a ir, estará siempre en los asuntos de su Señor? ¿No te ha enseñado la experiencia de los hechos que es la mano de Dios la que hace ilustre al justo y lo preserva? ¿Por qué, pues, al expulsar al justo, declaras tu ingratitud hacia el Señor? Y ni siquiera la gran mansedumbre del hombre pudo domar tu envidia, sino que, vencido por la envidia, la cumples de hecho, y de nuevo obligas a emigrar a quien en nada te perjudicó. ¿No sabes que aunque lo destierres al desierto más desolado, seguirá teniendo un Señor poderoso que sabe ayudarlo y hacerlo mucho más ilustre? Pues nada es más fuerte que gozar de la protección celestial, así como nada es más débil que estar privado de ella.»
Versículo 18: Cavó otros pozos
CAVÓ OTROS POZOS. «Cavó», es decir, los limpió y desobstruyó. Pues ya habían sido cavados antes por Abraham, pero habían sido llenados con tierra arrojada por los envidiosos geraritas. Isaac prefirió limpiar los antiguos pozos de su padre antes que cavar nuevos: primero, porque estaba seguro de que allí había una vena de agua; segundo, para disminuir la envidia de los geraritas, puesto que solo reclamaba y restauraba pozos que ellos habían concedido tiempo atrás a su padre; tercero, para así recordar y honrar la grata memoria, los trabajos y las obras de su padre; por eso Isaac también restauró y renovó los nombres anteriores que su padre había dado a los pozos. Así Delrío.
Versículo 18: Sentido tropológico
Tropológicamente, cómo el diablo cega el pozo del alma mediante pensamientos tentadores, y cómo debe ser vaciado y limpiado, véase en San Gregorio, libro 31 de los Moralia, capítulo 22.
Versículo 19: En el torrente
EN EL TORRENTE. El torrente por metonimia se refiere al cauce seco mismo, que en invierno se llena de agua de lluvia y desborda, convirtiéndose en torrente, pero en verano se seca por la sequía: en este cauce, pues, Isaac cavó un pozo y halló agua viva, es decir, corriente, de manantial y perenne; pues en cauces y valles y lugares bajos, el agua viva de manantial se encuentra más fácil y rápidamente que en montañas y lugares elevados; pues vemos que en los valles, cavando tres o cuatro pies, brota agua y se forman pozos, lo cual en las montañas debe cavarse hasta cien o incluso doscientos pies (pues son así de profundas).
Versículo 20: Es nuestra
ES NUESTRA: porque lo cavaste en nuestro campo y en nuestra tierra. Pero lo objetan injustamente, porque Isaac había cavado este pozo con su voluntad, conocimiento, connivencia y consentimiento: por eso llamó a este pozo «Calumnia», porque en la excavación de este pozo, los geraritas le infligieron esta falsa acusación. Pues «calumnia» en hebreo es escec, que por shin significa calumnia, también opresión, fraude e injusticia, como traduce la Septuaginta. Por sin, en cambio, significa contienda, riña, como traducen Vatablo y el caldeo. Véase aquí la mansedumbre de Isaac, soportando la calumnia, disimulando, partiendo y respondiendo con bondad y calma a sus rivales. Véase también cómo Dios mezcla lo dulce con lo amargo para Isaac y sus amigos, y les vierte lo agridulce. «Nada», dice San Juan Crisóstomo, homilía 52, «contiende aquí el justo, ni lucha contra ellos, sino que incluso cede ante los pastores. Pues esta es la verdadera mansedumbre: no cuando el ofendido por el más poderoso lo soporta con dulzura, sino cuando el ofendido incluso por los que son considerados inferiores cede.»
Versículo 22: Anchura
ANCHURA. En hebreo rechobot, es decir, anchuras, como si dijera: Este pozo nos dará a nosotros y a nuestros rebaños un abrevadero amplio y libre, inmune y abundante a pesar de la envidia de los geraritas, y por eso llámese «Anchura». San Juan Crisóstomo lee «posesión amplia». «Por esta razón», dice, «la llamo posesión amplia, porque el Señor nos ha ensanchado y acrecentado sobre la tierra. Has visto una mente piadosa, cómo, sin hacer mención de las terribles dificultades que se interponían, recuerda solo los bienes, y por ellos da gracias a Dios. Pues nada es tan agradable a Dios como un alma agradecida que da gracias. Pues aunque cada día nos otorga innumerables beneficios a todos, no exige de nosotros otra cosa que la acción de gracias, para que sea provocado a dar cosas aún mayores», como aquí fue provocado a mostrarse a Isaac y a bendecirlo. De donde añade: «No temas, porque estoy contigo; por tanto serás invicto, y más poderoso que los que te acosan, y más fuerte que los que te atacan, y tendré tal cuidado de ti que serás objeto de envidia para ellos.» De ahí también prefijó: «Yo soy el Dios de Abraham tu padre, mostrando cómo reclamaba y hacía suyo al patriarca, de modo que se dignó llamarse el Dios de Abraham. Y el Señor del mundo y Creador, llamándose a sí mismo Dios de un solo hombre, no limita ni abrevia su dominio, sino que muestra su gran benevolencia hacia él.»
Versículo 24: Yo soy el Dios de Abraham tu padre
YO SOY EL DIOS DE ABRAHAM TU PADRE: como si dijera: Todas las criaturas son ciertamente mías, pero sin embargo un solo Abraham vale más para mí que todos los demás: mira, pues, oh Isaac, que imites a tu padre.
«Así», dice, «lo he hecho tan mío, que es apreciado por mí tanto como todos los demás juntos. Por tanto, por amor de tu padre multiplicaré tu descendencia.» Así San Juan Crisóstomo.
Versículo 24: Lecciones morales
Aprende aquí cuán bueno es ser amigo de Dios; segundo, que los santos están en perpetuo recuerdo ante Dios; tercero, que Dios bendice a los hijos a causa de los padres santos; cuarto, qué honor debemos a los santos, a quienes Dios tanto honra.
Versículo 25: Plantó su tienda
PLANTÓ SU TIENDA: para establecer allí su morada y su hogar.
Versículo 25: Que cavasen
QUE CAVASEN: que volvieran a cavar y limpiasen el pozo anteriormente cavado allí por el padre Abraham, a saber, el pozo de Bersabé, como sigue. Nótese aquí la constancia y la magnanimidad de Isaac, quien soporta valerosamente las injurias de los envidiosos y cede ante ellos, pero de tal manera que no se vuelve más negligente, sino que con vigor se promueve a sí mismo y a sus asuntos en otro lugar.
Versículo 26: Ocozat, su amigo
OCOZAT, SU AMIGO. El caldeo y Vatablo toman el hebreo Ocozat como un apelativo; por eso traducen: y su compañía de amigos. Pero la Septuaginta y nuestro traductor, con mayor acierto, toman Ocozat como nombre propio.
Versículo 26: El paraninfo del rey
AMIGOS. La Septuaginta dice: el paraninfo del rey Abimélec: pues los más grandes amigos de cualquiera son aquellos que son los padrinos en su boda; pues estos están más cercanos al novio mismo, y lo conducen a la cámara nupcial. De ahí que San Juan Bautista, Juan 3:29, sea llamado el amigo del esposo, porque fue el paraninfo de Cristo.
Este paraninfo y amigo más íntimo del rey, entre los persas, era el segundo después del rey y se llamaba el Surenas, cuya función era coronar al rey. Presidía la cohorte real, compuesta por los más selectos, más fieles y más amados del rey, a saber, los nobles y dinástas que habían sido criados y educados con el rey. De ahí que era como el jefe y primero entre los nobles de la corte y los amigos del rey. Tal era Ocozat aquí con el rey Abimélec.
Versículo 26: Ficol, jefe del ejército
Y FICOL, JEFE DE SU EJÉRCITO. Este Ficol es persona distinta de aquel que vivió en tiempo de Abraham, capítulo 21, versículo 22; pues este fue cien años posterior a aquel. Así como, pues, este Abimélec, que trató con Isaac, era distinto del que hizo un pacto con Abraham, así también este era un Ficol distinto. Parece, por tanto, que, así como Abimélec era nombre común para los reyes de Guerar, así Ficol era nombre común para los jefes militares —no de la cohorte real (pues Ocozat era el jefe de esa), sino del ejército público, así como su título común hoy es llamarse Maestres o Generales del ejército. «Ficol» en hebreo significa todo rostro, o más bien toda boca, como si los rostros, ánimos, bocas y ojos de todos los soldados estuvieran vueltos hacia este jefe militar; y que así como el rostro guía a todo el cuerpo, así él debía guiar y dirigir a todo el ejército.
Versículo 29: Ni te hemos hecho cosa que pudiese perjudicarte
NI TE HEMOS HECHO COSA QUE PUDIESE PERJUDICARTE. Hablan falsamente: pues con su connivencia, los pastores le habían quitado los pozos a Isaac. Así los violentos y los tiranos proclaman su propia justicia: pero los justos, como Isaac, disimulan la injuria recibida y abruman los agravios con bondad; no saben irritarse, porque son pacíficos y entregados a la paz. Por eso con razón San Gregorio, homilía 15 sobre Ezequiel, propone a Isaac como espejo de paz y sencillez, cuando dice: «¿Te agrada la sencillez de carácter? Que venga a la mente Isaac, a quien la tranquilidad de su vida adornó ante los ojos de Dios todopoderoso. Así David evitó a Saúl, que lo perseguía, mediante la huida; y cuando podía haberle hecho daño, no quiso: y así por la bondad de David fue vencida la envidia de Saúl. Así Salomón fue pacífico, y por eso mereció edificar un templo al Señor.»
Versículo 29: Ejemplos de los pacíficos
San Ivo, patrono de los abogados, distinguido por muchos milagros y también por obras de piedad, se esforzaba en reconciliar a los litigantes. Y cuando no pudo restituir a la gracia y la paz a cierto hombre que estaba enemistado con su madre por un odio grave, ofreció el Sacrificio de la Misa a Dios por él: desde entonces, sin que nadie los solicitara, solo por inspiración divina sus corazones volvieron de tal modo en sí que el hijo se reconoció como su hijo, y ella se reconoció como su madre.
Le fue revelado al abad y ermitaño Pafnucio que cierto hombre en Heraclea era su igual en los méritos de su vida, y buscándolo, encontró que en efecto tenía esposa e hijos, pero que después del segundo hijo había guardado castidad con ella, se había dedicado a la justicia y la piedad, y especialmente se esforzaba en reconciliar a cuantos hallaba divididos por el odio; así los pacíficos son equiparados con los religiosos: Paladio es el testigo, capítulo 64.
De ahí que el abad Agatón solía jactarse de que nunca se durmió sin antes calmar tanto su propia indignación contra los demás como la indignación de los demás contra él, diciendo frecuentemente: «Buscad la paz y seguidla»; y: «Los iracundos son odiosos a Dios y a los hombres.» En las Vidas de los Padres.
El abad Juan, visitando al anacoreta Pesio, le preguntó qué progreso había hecho en 40 años en el desierto. Él respondió: «Que el sol que ilumina todas las cosas nunca me ha visto comer, ni airado.»
El superior del monasterio de Escete, cuando le preguntaron qué significaba aquel pasaje del Evangelio: «El que se airase con su hermano sin causa», definió la única causa justa de ira como la separación de Dios; quien se aíra por cualesquiera otras injurias, por grandes que sean, se aíra sin causa.
Siendo Edgar rey de Inglaterra, San Dunstano, arzobispo de Canterbury, oyó de Dios que habría paz en Inglaterra mientras él viviera. Por eso durante los dieciséis años que reinó, todo estuvo en la mayor paz. Pues por un tratado perpetuo había ligado a sí a los reyes vecinos, había eliminado a los piratas del mar, a los bandidos de la tierra; e incluso a las fieras: pues de Guidual, rey de los galeses, exigía un tributo de treinta lobos cada año, lo cual se mantuvo hasta que esa especie de bestia fue agotada por la caza continua. Tan grande amor al estado pacífico lo elevó a la paz eterna, y lo encumbró a la gloria celestial entre los santos. Así lo refiere la Vida de San Dunstano.
Simbólicamente, Euquerio, libro 2, capítulo 51, por estos tres amigos de Abimélec entiende los tres tipos de filósofos, a saber, lógicos, éticos y físicos: igualmente los tres Magos, que guiados por una estrella vinieron a Isaac, es decir, a Cristo.
Versículo 29: Acrecentado por la bendición del Señor
ACRECENTADO POR LA BENDICIÓN DEL SEÑOR: porque hemos visto que eres bendecido por el Señor. De ahí Vatablo traduce: pues tú eres el bendito del Señor. Pues dan la razón por la que dejaron ir a Isaac en paz: porque vieron que estaba protegido y bendecido por Dios, y por eso no se atrevieron a tocarlo.
Versículo 32: Que habían cavado
QUE HABÍAN CAVADO. De ahí también por el versículo 25 consta que Isaac, tan pronto como llegó a Bersabé, ordenó que se volviera a cavar y limpiar el pozo llamado Bersabé, que Abraham había cavado antiguamente, capítulo 21, versículo 30; pero los geraritas por envidia lo habían llenado de tierra. Así Cayetano y Abulense.
HEMOS HALLADO AGUA. Así también el hebreo. La Septuaginta está pues corrompida aquí, como también en otros lugares, cuando tiene lo contrario: no hemos hallado agua.
Versículo 33: Abundancia y la triple etimología de Bersabé
DE AHÍ LA LLAMÓ ABUNDANCIA. Pues «abundancia» en hebreo es sheba, que según la variedad de puntos vocálicos puede leerse y explicarse de tres maneras. Primero, puede leerse sheba, por shin, y entonces significa siete, como si dijera: Este es el séptimo pozo que he cavado. Así Vatablo. Asimismo, este es el pozo de los siete corderos, con los que Abraham lo compró, capítulo 21, versículos 30 y 31. Finalmente, este pozo dará siete, es decir, muchas y copiosas aguas. Y nuestro traductor parece haberlo leído y entendido así, cuando traduce: abundancia.
Segundo, puede leerse scebua, es decir, juramento, porque junto a este pozo Abraham e Isaac juraron y entraron en pacto con Abimélec. Así la Septuaginta.
Tercero, puede leerse seba por sin: así lo lee nuestro traductor; y entonces significa saciedad, como si dijera: De este pozo nos saciaremos; este pozo nos dará a nosotros y a nuestros rebaños un abrevadero pacífico, copioso y abundante. Este sentido corresponde claramente a la intención de Isaac, como es evidente por el versículo 22 y otros.
Versículo 33: Sentido místico de los tres pozos
Místicamente, Hugo Cardenal dice: «Estos tres pozos son los tres estados de la Iglesia: principiantes, los que progresan y los perfectos. El primer pozo es cavado por aquel que despeja la dureza de su corazón con la reja de la contrición. Esto sucede en la salida de Egipto, y por eso tal persona aún retiene en sí muchas reliquias de Egipto, por las cuales el diablo suscita muchas acusaciones; de ahí que este pozo se llame Calumnia: pues las obras de los neófitos no son enteramente puras. El segundo pozo es cavado por aquel que con la mano de las buenas obras expulsa de sí el torpor de toda ociosidad. Eclesiastés 9: Cuanto pudiere hacer tu mano, hazlo con diligencia; pues no habrá obra, ni razón, ni conocimiento, ni sabiduría en el infierno, al que te apresuras; y San Bernardo: No hay virtud si el espíritu no crece en la dificultad misma. El tercer pozo es cavado por aquel que de sí» desecha las cosas temporales por desprecio de ellas por amor de Cristo. Filipenses capítulo 3: Todas las cosas las he estimado como pérdida, y las considero como basura, para ganar a Cristo. En el primer pozo está el agua de la contrición; en el segundo está el agua de la compunción; en el tercero está el agua de la devoción, en la cual no hay contienda, ni dificultad, sino la serenidad de la conciencia; de ahí que se llame Anchura.
En la primera excavación el diablo es expulsado y vencido; en la segunda, la carne es sometida y abatida; en la tercera, el mundo, y así toda guerra queda en reposo, y ya hay paz en la carne, paz en la mente, paz en el mundo.» En todas tus obras, pues, sé perfecto; ora, estudia, soporta, esfuérzate, trabaja por la eternidad; desprecia este breve tiempo y sus placeres, riquezas y honores temporales y breves; mira hacia las cosas eternas.
Versículo 33: El nombre Bersabé
Y EL NOMBRE FUE DADO A LA CIUDAD (primero al pozo, después a la ciudad vecina) BERSABÉ: beer significa pozo; scabee, o sceba, o scebua, por shin, significa juramento o siete, como ya dije; por tanto Bersabé es lo mismo que pozo del juramento, o pozo de los siete corderos que Abraham dio por él: pues desde aquel acontecimiento este pozo fue llamado Bersabé por Abraham cien años antes. Pero Isaac, flexionando suavemente shin en sin, dijo en hebreo Bersabee en lugar de Berschabee, y así nombró este pozo, y en consecuencia repitió y renovó el nombre dado por su padre; pero con un ligero cambio de una letra, en un sentido distinto al de su padre. Pues Bersabee por sin significa pozo de la saciedad, porque la familia de Isaac se saciaba de él, como ya dije.
Lipomano explica esto de manera diferente: pues piensa que Isaac llamó a este pozo Bersabé con exactamente el mismo sonido y significado con que había sido llamado Bersabé por el padre Abraham, a saber, que Bersabé significa lo mismo que pozo del juramento: pues Lipomano juzga que Moisés se refiere aquí al versículo 31, como si dijera: El mismo día que Isaac juró e hizo un pacto con Abimélec, un mensajero le trajo la noticia de que este pozo de su padre había sido excavado de nuevo; de ahí que, al igual que su padre, lo llamó Bersabé, es decir, pozo del juramento: porque al igual que su padre, juró un pacto con Abimélec junto al mismo pozo.
Pero el primer sentido es el genuino, y conforme a la intención de Isaac, y nuestra traducción lo exige, que interpreta sabee no como juramento, sino como saciedad y abundancia.
Versículo 33: Sentidos alegórico y anagógico de Bersabé
Alegóricamente, Bersabé es la Iglesia Militante, en la cual hay abundancia de gracias.
Anagógicamente, Bersabé es la Iglesia Triunfante en el cielo, en la cual está la plenitud de la gloria y de todo bien; de la cual canta el Salmista: «Me saciaré cuando aparezca tu gloria»; y: «Se embriagarán con la abundancia de tu casa, y les darás a beber del torrente de tus delicias, porque en ti está la fuente de la vida.» Esta fuente y pozo debe ser cavado con gran trabajo, y al mismo tiempo se debe resistir a los filisteos que impiden la excavación de este pozo, a saber, los herejes y otros impíos; pues contienden sobre los pozos, es decir, los sacramentos y la Sagrada Escritura, que envidian y desean arrebatar a los católicos y a los hombres piadosos: así Ruperto.
Versículo 34: Esaú a los cuarenta años tomó esposas
Y ESAÚ A LA EDAD DE CUARENTA AÑOS TOMÓ ESPOSAS. Esto sucedió en el año centésimo de Isaac, pues Esaú nació en el año sexagésimo de Isaac. Josefo añade que estas esposas eran hijas de dinástas de los hititas.
Versículo 35: Ambas habían ofendido el espíritu de Isaac
AMBAS HABÍAN OFENDIDO EL ESPÍRITU DE ISAAC: por sus malas costumbres y obstinación, y porque permanecían idólatras. Así el Targum de Jerusalén. Véase a Isaac, primero atribulado por extranjeros, a saber, los geraritas, aquí entristecido por su propia familia, soportando y disimulando pacientemente todas las cosas.
Nota: Esaú, contra la voluntad de sus padres, tomó esposas extranjeras, y por eso fue privado de la bendición paterna y sometido a su hermano, como se verá en el capítulo siguiente. Aprendan aquí los jóvenes a tomar esposas por consejo de sus padres, fieles y de buenas costumbres, como hicieron Isaac, Jacob, Tobías y otros.