Cornelius a Lapide (Cornelius Cornelissen van den Steen, 1567-1637)
(Jacob, Raquel y Labán)
Índice
Sinopsis del capítulo
Jacob llega a Jarán donde Labán. Segundo, versículo 18, le sirve durante 14 años por Raquel y Lea. Tercero, versículo 32, Lea da a luz a Rubén, Simeón, Leví y Judá.
Texto de la Vulgata: Génesis 29:1-35
1. Partiendo, pues, Jacob, llegó a la tierra de Oriente. 2. Y vio un pozo en el campo, y tres rebaños de ovejas que yacían junto a él; pues de él se abrevaban los rebaños, y su boca estaba cerrada con una gran piedra. 3. Y era la costumbre que, cuando se reunían todas las ovejas, quitaban la piedra rodándola, y una vez abrevados los rebaños, la colocaban de nuevo sobre la boca del pozo. 4. Y les dijo a los pastores: Hermanos, ¿de dónde sois? Respondieron: De Jarán. 5. Preguntándoles más, les dijo: ¿Conocéis a Labán, hijo de Najor? Dijeron: Lo conocemos. 6. ¿Está bien?, preguntó. Está bien, dijeron; y he aquí que Raquel, su hija, viene con su rebaño. 7. Y Jacob dijo: Aún queda mucha luz del día, ni es tiempo de llevar los rebaños de vuelta a los rediles; dad de beber primero a las ovejas, y luego llevadlas de nuevo a pastar. 8. Respondieron: No podemos, hasta que se reúnan todos los rebaños y quitemos la piedra de la boca del pozo para abrevar los rebaños. 9. Aún estaban hablando, y he aquí que Raquel vino con las ovejas de su padre; pues ella misma apacentaba el rebaño. 10. Cuando Jacob la vio, y supo que era su prima, y las ovejas de Labán su tío, quitó la piedra con la que el pozo estaba cerrado. 11. Y una vez abrevado el rebaño, la besó; y alzando su voz, lloró, 12. y le dijo que era hermano de su padre y el hijo de Rebeca; y ella apresurándose, se lo contó a su padre. 13. El cual, al oír que Jacob, el hijo de su hermana, había venido, corrió a su encuentro; y abrazándolo, y precipitándose en besos, lo condujo a su casa. Y cuando oyó las razones de su viaje, 14. respondió: Eres mi hueso y mi carne. Y después de cumplidos los días de un mes, 15. le dijo: Porque eres mi hermano, ¿acaso me has de servir por nada? Dime qué salario recibirías. 16. Tenía él dos hijas, el nombre de la mayor era Lea; y la menor se llamaba Raquel. 17. Pero Lea tenía los ojos débiles. Raquel era hermosa de rostro y de apariencia encantadora. 18. Amándola, Jacob dijo: Te serviré por Raquel, tu hija menor, durante siete años. 19. Labán respondió: Es mejor que te la dé a ti que a otro hombre; quédate conmigo. 20. Así pues Jacob sirvió por Raquel siete años; y le parecieron pocos días por la grandeza de su amor. 21. Y dijo a Labán: Dame a mi esposa, pues el tiempo ya se ha cumplido, para que me una a ella. 22. Él, habiendo invitado a una gran multitud de amigos al banquete, celebró las bodas. 23. Y al anochecer introdujo a Lea, su hija, junto a él, 24. dando una sierva a su hija, llamada Zelfa. Y habiendo entrado Jacob a ella según la costumbre, por la mañana vio a Lea; 25. y dijo a su suegro: ¿Qué es lo que pretendías hacer? ¿Acaso no te serví por Raquel? ¿Por qué me has engañado? 26. Labán respondió: No es la costumbre en nuestro lugar dar a la menor en matrimonio antes que a la mayor. 27. Completa la semana de días de esta unión; y te daré a esta otra también por el servicio con el que me servirás otros siete años. 28. Aceptó las condiciones; y cuando la semana terminó, tomó a Raquel como esposa, 29. a quien su padre había dado a Bilhá como sierva. 30. Y habiendo obtenido al fin el matrimonio deseado, prefirió el amor de la segunda al de la primera, sirviéndole otros siete años. 31. Y el Señor, viendo que él despreciaba a Lea, abrió su vientre, mientras su hermana permanecía estéril. 32. Concibió y dio a luz un hijo, y lo llamó Rubén, diciendo: El Señor ha visto mi humillación, ahora mi marido me amará. 33. Y concibió de nuevo y dio a luz un hijo, y dijo: Porque el Señor oyó que yo era menospreciada, me dio este también, y lo llamó Simeón. 34. Y concibió por tercera vez, y dio a luz otro hijo; y dijo: Ahora también mi marido se unirá a mí, porque le he dado tres hijos; y por eso lo llamó Leví. 35. Concibió por cuarta vez, y dio a luz un hijo, y dijo: Ahora alabaré al Señor, y por esta razón lo llamó Judá, y dejó de dar a luz.
Versículo 1: Partiendo, pues
1. PARTIENDO, PUES. -- En hebreo, levantó sus pies, como para decir: Jacob, fortalecido por la visión de Dios apoyado en la escalera y por su voto, animado y entusiasmado, viajó a Jarán, sin dudar de que Dios, conforme a sus promesas, sería su guía en el camino y asimismo lo haría volver.
Josefo aquí y en otros lugares narra ocasionalmente la historia sagrada no con suficiente fidelidad; pues dice que Jacob tuvo muchos compañeros en el viaje, mientras que Jacob mismo afirma que hizo este viaje confiando no en compañeros, sino únicamente en su cayado, Génesis 32:10.
A LA TIERRA DE ORIENTE -- a Mesopotamia, que se encuentra al este de Palestina.
Versículo 3: Era la costumbre
3. ERA LA COSTUMBRE. -- La razón para cerrar este pozo era la escasez de agua en aquellos lugares, dice el Abulense, y para que nadie contaminara o ensuciara el agua; por eso los pastores, acudiendo juntos a él con sus rebaños, quitaban la gran piedra con la que estaba cerrado, y así abrevaban juntos sus rebaños, y luego, haciendo rodar la piedra de vuelta, tapaban con ella la boca del pozo.
Versículo 4: Hermanos
4. HERMANOS -- es decir, compañeros, amigos: como un pastor se dirige a otros pastores.
Versículo 5: El hijo de Najor
5. EL HIJO DE NAJOR -- el nieto de Najor; pues Labán era hijo de Betuel, hijo de Najor. Najor es mencionado aquí porque era la cabeza y patriarca de la familia. De ahí que Jarán se llame también la ciudad de Najor, capítulo 24, versículo 10.
Versículo 9: He aquí Raquel
9. HE AQUÍ RAQUEL. -- Nótese la modestia y sencillez de aquella época antigua: he aquí que Raquel, una joven hermosa, rica y en edad de casarse, se mueve entre los pastores sin peligro para su castidad y sin sospecha siniestra, y apacienta ovejas (pues Raquel en hebreo significa oveja).
Versículo 10: Quitó la piedra
10. Y SUPO -- por las palabras de los pastores, versículo 6. QUITÓ LA PIEDRA. -- Lo que muchos pastores juntos no podían hacer, Jacob lo realizó solo; de donde se ve que era de enorme fuerza natural, que había aumentado mediante la continua templanza y castidad. Jacob hizo esto por amor a Raquel, su prima y futura esposa.
Versículo 11: La besó
11. LA BESÓ. -- Este fue un beso de amistad, con el que los hermanos y parientes al partir o al regresar acostumbran besarse, y saludarse o despedirse con un beso. Así San Agustín, Cuestión 87.
LLORÓ -- como los parientes acostumbran llorar de alegría cuando se encuentran con parientes a quienes aman tiernamente y a quienes no han visto desde hace largo tiempo.
Los hebreos y Lirano piensan que Jacob lloró porque no tenía oro ni plata que ofrecer a Raquel; pues, dicen, Elifaz, hijo de Esaú, que era hostil a Jacob a causa de la primogenitura arrebatada a su padre, lo había despojado de estos bienes, habiéndolo perseguido y atrapado en el camino. Pero estas son fábulas judías.
Versículo 12: Hermano de su padre
12. QUE ERA HERMANO DE SU PADRE. -- «Hermano», es decir, sobrino; pues Jacob era hijo de Rebeca, que era hermana de Labán, que era padre de Raquel. Labán era, pues, tío de Jacob, y en consecuencia Jacob era sobrino de Labán por parte de su hermana: Raquel y Jacob eran primos.
Y CUANDO OYÓ LAS RAZONES DE SU VIAJE. -- El hebreo dice: y Jacob contó a Labán todas estas cosas, a saber, cómo él mismo, huyendo de su hermano Esaú, había sido enviado por sus padres a Labán para buscar allí esposa, y cómo se encontró con Raquel junto al pozo.
Versículo 14: Eres mi hueso y mi carne
14. ERES MI HUESO Y MI CARNE -- eres mi sobrino y pariente de sangre. Véase capítulo 2, versículo 23. Puesto que has huido hacia mí, como tu tío, tanto para protección como por causa de matrimonio, nada puedo negarte como sobrino mío: depón tu temor, ¡oh sobrino! Quédate conmigo, para que estés a salvo, y elige esposa de mi familia; mi casa será tu casa. Algunos piensan que Labán con esta frase se refería a lo que los más antiguos filósofos enseñaban, a saber, que los huesos se generan a partir de la simiente masculina en el embrión, mientras que de la materia reproductiva materna que rodea al varón se forma la carne misma.
DESPUÉS DE CUMPLIDOS -- después de pasar un mes, durante el cual Jacob había servido a Labán sin paga; pues Jacob no quería vivir ocioso en la casa de su tío ni comer el pan sin trabajar; y así se aplicó inmediatamente a las tareas domésticas y al cuidado de las ovejas. De donde Labán pronto lo puso al frente de todas las ovejas, dice Josefo.
Versículo 15: Hermano
15. HERMANO -- es decir, pariente.
Versículo 17: Lea tenía los ojos débiles
17. TENÍA LOS OJOS DÉBILES. -- En hebreo dice: los ojos de Lea eran raccot, es decir, tiernos, débiles y enfermos, como traduce la Septuaginta. Por tanto, el Caldeo interpreta erróneamente «tiernos» como «elegantes», como si Lea fuera hermosa y elegante solo en sus ojos, mientras que Raquel lo era en todo su rostro.
Segundo, otros añaden un álef, y en lugar de raccot, leen aruchot, es decir, largos, como si Lea tuviera ojos largos y, por tanto, deformes; pero estos alteran y corrompen el texto añadiendo una letra.
Tercero, otros piensan que Lea padecía de legañas propiamente dichas; pues esto es lo que nuestro Intérprete parece querer decir. Cuarto y mejor, la debilidad de los ojos de Lea parece haber sido meramente una suavidad, ternura y delicadeza de los ojos, por la cual no pueden fijarse largo tiempo en ningún objeto, sino que son inquietos y propensos a las lágrimas, de modo que las pupilas parecen nadar, por así decirlo, en sus cuencas; pues esto es lo que el hebreo raccot significa.
Tropológicamente, San Gregorio, Parte 1 de la Regla Pastoral, capítulo 11: El legañoso, dice, es aquel cuyo ojo, es decir, la agudeza de su intelecto, está oscurecido por la humedad, esto es, por los afectos y obras terrenales.
Nótese que, aunque al buscar esposa se deben considerar primero la virtud y el carácter, sin embargo la belleza puede secundariamente ser considerada en una esposa, tanto para que el amor conyugal como el deseo descansen en ella y no se extravíen hacia otras; como para que de una esposa hermosa se produzca una descendencia más vigorosa y más bella. Así el Abulense. Y esto es lo que Santo Tomás quiere decir cuando enseña que no es lícito casarse con una esposa únicamente por causa de la belleza, a saber, que la belleza sola te llame del celibato al matrimonio; pero aun así, dado que deseas casarte, es lícito elegir una hermosa sobre una fea, y esto para una convivencia más placentera y un amor más constante.
Versículo 18: Te serviré
18. TE SERVIRÉ. -- Nótese: Jacob, mediante este servicio tan largo y arduo, se adquirió, según la antigua costumbre, tanto a Lea como a Raquel como esposas. Pues era costumbre entre los griegos, romanos y hebreos que los hombres se compraran una esposa dando un precio. Así David compró a Mical con cien prepucios de los filisteos, 1 Samuel 18:25 y 2 Samuel 3:14. Diré más sobre esta compra de esposas en Éxodo 4:25.
Versículo 20: Los días le parecieron pocos
20. LOS DÍAS LE PARECIERON POCOS POR LA GRANDEZA DE SU AMOR. -- Dirás: El amor es impaciente de demora y considera pocos días como muchísimos.
Respondo que esto es verdad efectivamente, no apreciativamente: pues en cuanto al afecto y deseo de poseer a Raquel, los días de servicio le parecieron a Jacob muy numerosos; pero apreciativamente, es decir, para un premio tan hermoso, el precio de este servicio le pareció pequeño, y los días de tan largo trabajo le parecieron pocos y ligeros, esto es, su trabajo le pareció pequeño comparado con tan gran recompensa. Los días, pues, se ponen aquí por el trabajo de esos días, por metonimia. Así San Jerónimo y San Agustín.
Versículo 22: Celebró las bodas
22. CELEBRÓ LAS BODAS -- un banquete nupcial. Pues esto es el hebreo mishte. Desde aquel tiempo, pues, se celebraban banquetes en las bodas, pero los piadosos con el temor de Dios, como consta en Tobías, capítulo 9. Ateneo da la razón, libro 5: por costumbres y leyes se estableció que se celebrase un banquete en las bodas, tanto para honrar a los dioses nupciales como para que sirviera de testimonio ante los invitados de que los esposos estaban contentos con su matrimonio; pero estos banquetes degeneraron gradualmente en gran lujo y abuso, como muestra aquí extensamente San Juan Crisóstomo.
Versículo 23: Al anochecer
23. Y AL ANOCHECER. -- Pues cuando las vírgenes se casaban, por pudor entraban en la cámara del esposo en la oscuridad, y entre los espartanos Licurgo estableció esto por ley promulgada, como atestigua Plutarco.
Versículo 24: Por la mañana vio a Lea
24. POR LA MAÑANA VIO A LEA. -- Lea pecó al obedecer a su padre; pues consintió en la fornicación, más aún en el adulterio y el incesto: pues sabía que Jacob no era su marido, sino el marido de su hermana Raquel. Sin embargo, Labán pecó más gravemente, quien la indujo al acto con su autoridad y consejo. Jacob queda excusado por su ignorancia, por la cual de buena fe pensó que era Raquel, no Lea.
Simbólico: Raquel y Lea como contemplación y acción
Simbólicamente, Ricardo de San Víctor, en su libro Sobre los doce patriarcas, explica estas cosas así: Pero cómo se sustituye a Lea mientras se espera a Raquel, lo reconocen fácilmente quienes han aprendido cuán a menudo sucede esto, no tanto oyéndolo como experimentándolo. Pues, ¿qué otra cosa llamamos la Sagrada Escritura sino la cámara de Raquel, en la cual no dudamos que la sabiduría divina yace oculta bajo un velo apropiado de alegorías? En tal cámara se busca a Raquel toda vez que se persigue el entendimiento espiritual en la lectura sagrada. Pero mientras aún no somos suficientes para penetrar las cosas sublimes, no hemos encontrado todavía a la Raquel largamente deseada y diligentemente buscada: comenzamos entonces a gemir, a suspirar, no solo a lamentarnos sino también a ruborizarnos de nuestra ceguera; y entonces no dudemos que en la cámara de Raquel hemos encontrado no a ella, sino a Lea. Pues así como pertenece a Raquel entender, meditar, contemplar, así ciertamente pertenece a Lea llorar, gemir, suspirar.
Versículo 27: Completa la semana
27. COMPLETA LA SEMANA DE DÍAS DE ESTA UNIÓN -- durante la cual estás unido a Lea en matrimonio y afecto conyugal: pues la primera unión fue adúltera, no matrimonial. Labán quería, pues, que Jacob, habiendo descubierto el error, tomara como esposa a Lea, a quien había conocido; y Jacob hizo esto para proteger la modestia y el honor de Lea.
El sentido, pues, es como si Labán dijera: Deja pasar los siete días festivos de esta Lea, oh Jacob, durante los cuales se celebra su boda según la costumbre; cuando estos se hayan cumplido, te daré también a Raquel, con esta condición, sin embargo, de que me sirvas otros siete años por ella; pues sería vergonzoso y deshonroso para Lea si dentro de los días de su boda introdujeras a su hermana como esposa. De esto se deduce que el banquete y la fiesta nupcial en aquel tiempo se celebraban por costumbre durante siete días, como ahora se celebran durante tres. Lo mismo se indica en Jueces 14:12.
Versículo 28: Tomó a Raquel como esposa
28. CUANDO LA SEMANA HUBO PASADO, TOMÓ A RAQUEL COMO ESPOSA. -- Por tanto, yerra Josefo cuando afirma que Jacob se casó con Raquel después de los segundos siete años de servicio, es decir, después de catorce años desde la huida y la llegada de Jacob a Jarán, durante los cuales sirvió a Labán; pues de este pasaje y de lo que sigue se deduce claramente que Jacob se casó con Raquel después de cumplidos siete días desde el matrimonio con Lea, y después sirvió otros siete años por ella. Lo mismo se deduce de la rivalidad de la estéril Raquel con la fértil y prolífica Lea, versículo 31. Así San Jerónimo, San Agustín, Alcuino y otros.
Tropológico: Raquel y Lea como las vidas contemplativa y activa
Tropológicamente, Raquel y Lea como hermanas significan la doble vida, a saber, la contemplativa y la activa. Primero debe desposarse Lea, es decir, la laboriosa (pues esto es lo que Lea significa en hebreo) y la legañosa: porque, atenta a las cosas terrenas y ansiosa y diversamente distraída, la vida activa; después Raquel, es decir, la oveja, a saber, la quietud de la contemplación, que, siendo hermosa, debemos perseguir con tanto amor como Jacob amó a Raquel. Véase San Gregorio, libro 6 de los Moralia, capítulo 28, y San Agustín, libro 22 Contra Fausto, capítulo 52.
Y San Bernardo, en el libro Sobre el modo de vivir bien, dirigido a su hermana, capítulo 53: La vida activa, dice, sirve a Dios en los trabajos de este mundo, alimentando a los pobres, recibiéndolos, vistiéndolos, visitándolos, consolándolos, enterrándolos y dispensándoles las demás obras de misericordia. Y sin embargo Lea es fecunda en hijos, porque muchos son los activos y pocos los contemplativos. Raquel en efecto se interpreta como oveja, o que ve el principio (de modo que se dice que Raquel es como raa chel, es decir, ella vio el principio), porque los contemplativos son sencillos e inocentes como ovejas, y ajenos a todo el tumulto del mundo, de modo que, adhiriéndose únicamente a la contemplación divina, vean a Aquel que dice: Yo soy el principio, que también os habla.
Y poco antes: De modo que ya no agrada hacer nada, sino que, despreciados todos los cuidados del mundo, el alma arde por ver el rostro de su Creador: de modo que ya sabe soportar con dolor el peso de la carne corruptible, y con todos sus deseos anhela estar presente entre los coros de ángeles que cantan himnos, ansía mezclarse con los ciudadanos celestiales, regocijarse en la incorrupción eterna en la presencia de Dios.
Y más adelante: Así como la vida activa es el sepulcro de la vida mundana, así la vida contemplativa es el monumento de la vida activa. Pues quienes ascienden a ella quedan sepultados en la quietud de la contemplación. Esto eligió María Magdalena, a quien por consiguiente le fue dicho por Cristo: María ha elegido la mejor parte, que no le será quitada. Por tanto, como muerta, sepárate del amor de la vida presente; como enterrada en un sepulcro, no tengas cuidado del mundo.
Y Santo Tomás, II-II, Cuestión 182, artículo 1, enseña que Raquel excede a Lea, es decir, la contemplación excede a la acción, y lo prueba con ocho razones. La primera es que la vida contemplativa conviene al hombre según aquello que es lo mejor en él, es decir, según el intelecto, y respecto a sus propios objetos inteligibles. La segunda, porque puede ser más continua que la vida activa. La tercera, porque trae mayor deleite santo. Pues, como dice San Agustín, Sermón 26 Sobre las palabras del Señor: Marta estaba turbada, María se deleitaba. La cuarta, porque en la vida contemplativa el hombre es más autosuficiente, pues necesita menos cosas. La quinta, porque la vida contemplativa es amada por sí misma, mientras que la activa se ordena a otra cosa. La sexta, porque consiste en el reposo. La séptima, porque la vida contemplativa se ocupa de las cosas divinas, la activa de las cosas humanas. La octava, porque es según aquello que es más propio del hombre, a saber, según el intelecto.
Es, pues, mejor abrazar la vida contemplativa, mientras la obediencia y la caridad lo permitan, que perseguir la vida activa. Esto es lo que San Agustín enseñó, libro 19 de la Ciudad de Dios, capítulo 19: El ocio santo, dice, es buscado por el amor a la verdad; la justa ocupación es asumida por la necesidad de la caridad; pero si nadie impone esta carga, uno debe estar libre para percibir y contemplar la verdad. Bienaventurada la casa, dice San Bernardo, Sermón 3 Sobre la Asunción, y siempre bendita la congregación donde Marta se queja de María, es decir, donde la contemplación de las cosas divinas prevalece y domina de tal modo que la actividad externa, por así decirlo, se queja de ello. Desdichada es la congregación en la que María se queja de Marta: porque no se da tiempo a María, es decir, a la contemplación, y todo se gasta en asuntos externos.
Simbólicamente, Ricardo de San Víctor, libro 2 de Sobre los doce patriarcas, que se titula Benjamin Minor: Raquel, dice, es la búsqueda de la sabiduría, Lea el deseo de justicia; pero sabemos que Jacob sirvió siete años por Raquel, y le parecieron pocos días por la grandeza de su amor. ¿Por qué te admiras? Según la grandeza de su belleza era la grandeza de su amor. Pues, ¿qué se posee con más dulzura, qué se ama con más ardor que la sabiduría? Su belleza supera toda hermosura, su dulzura excede todo deleite. Pues ella es más hermosa que el sol, y comparada con la luz de toda disposición de las estrellas, se encuentra que es anterior. De donde debemos preguntarnos por qué todos aborrecen tanto el matrimonio con Lea, quienes solo suspiran por el abrazo de Raquel. La justicia perfecta nos manda amar a nuestros enemigos, dejar atrás a los padres y todas nuestras posesiones, soportar con paciencia las injurias infligidas, rechazar por doquier la gloria ofrecida. Pero, ¿qué es considerado más necio, más laborioso por los amantes de este mundo? De ahí que por ellos Lea sea considerada legañosa y tenida por laboriosa.
Segundo, el mismo autor más adelante explica simbólicamente de otra manera a estas dos esposas de Jacob: A todo espíritu racional, dice, es decir, a Jacob, le ha sido dada una doble potencia: una es la razón, la otra el afecto; la razón por la cual discernimos, el afecto por el cual amamos. Estas son las esposas gemelas del espíritu racional, de las cuales nace una noble descendencia. De la razón nacen los conocimientos espirituales; de la otra, los afectos rectamente ordenados. Ha de saberse, pues, que el afecto verdaderamente comienza a ser Lea cuando se esfuerza por componerse según la norma de la justicia; y la razón sin duda se declara Raquel cuando es iluminada por la luz de la verdadera sabiduría. Pero, ¿quién no sabe cuán laboriosa es la una y cuán placentera la otra? Ciertamente no sin gran esfuerzo se refrena el afecto del alma de las cosas ilícitas a las lícitas, y con razón tal esposa se llama Lea, es decir, laboriosa. Pero, ¿qué es más placentero que elevar el ojo de la mente a la contemplación de la más alta sabiduría? Cuando la razón se expande para contemplar esto, es merecidamente honrada con el nombre de Raquel; pues Raquel se interpreta como «que ve el principio».
De modo similar, nuestro Pineda, libro 1 sobre Salomón, capítulo 4: Jacob y Raquel, dice, son símbolos del sabio y de la sabiduría; de ahí que así como Jacob amó a Raquel, así Salomón amó la sabiduría: lo cual demuestra y desarrolla bellamente a través de diecinueve paralelos.
Versículo 31: Despreció a Lea
31. QUE DESPRECIABA A LEA. -- El hebreo, el caldeo y el griego dicen: que odiaba a Lea, es decir, que amaba a Lea menos que a Raquel, de modo que Jacob parecía odiar a Lea en comparación con Raquel. Este odio, pues, no era positivo, sino negativo, es decir, una deficiencia de amor, que nacía del hecho de que Lea era legañosa y de aspecto común, y de que se había sustituido a sí misma por Raquel mediante fraude. Hebraísmos e hipérboles similares se encuentran en Mateo 10:37; Juan 12:25, y en otros lugares.
ABRIÓ SU VIENTRE -- La hizo fecunda dándole descendencia: a la inversa, cerrar o sellar el vientre es hacer estéril.
Nótese aquí cómo Dios distribuye sus dones, de modo que da algunas cosas a todos, pero todas las cosas a nadie. Así a Raquel le dio belleza, pero no fecundidad: a Lea le negó la belleza, pero le dio lo que es mayor, a saber, la fecundidad, y que de su linaje, a saber, de Judá, nació Cristo. Además, nótese aquí que la fecundidad es un don especial de Dios.
Versículo 32: Rubén
32. RUBÉN. -- En hebreo reuben, es decir, «ved un hijo», al que Dios me dio mirándome con los ojos de su misericordia cuando yo era despreciada por mi marido. Pues esto es lo que Lea añade: El Señor ha visto mi humillación, en hebreo onii, es decir, mi abatimiento y aflicción. A esto se refirió la Santísima Virgen cuando cantó: Ha mirado la humildad (tapeinosin, es decir, la bajeza, insignificancia, abatimiento) de su esclava; porque me dio un hijo, no Rubén, sino Jesucristo. No proclama, pues, la virtud de su humildad: pues eso habría sido soberbia; sino que reconoce y confiesa su propia bajeza: lo cual era de hecho un acto de humildad, que Dios ama, mira y exalta.
De donde: «El diablo no odia nada más que al que es humilde y ama a Dios», dice San Antonio, según refiere Atanasio. El mismo santo, en una visión, vio el mundo lleno de las trampas de los demonios, y preguntó: «¿Quién escapará de ellas, Señor?» El Señor respondió: «La humildad».
Noten las madres e imiten la piedad y gratitud de Lea, que estableció un memorial perpetuo del beneficio que Dios le había dado, a saber, su descendencia, en el nombre de la descendencia misma, para que cuantas veces viera y nombrara a su hijo, recordara y diera gracias por la beneficencia divina hacia ella; y el hijo mismo, llegado a la edad de razón, hiciera lo mismo. Así Ana ofreció y dedicó a su Samuel a Dios, y lo llamó Samuel, es decir, pedido y obtenido de Dios, 1 Samuel 1:26. Así la Santísima Virgen ofreció a su Hijo, y lo llamó Jesús. Así la madre de San Bernardo lo ofreció recién nacido y lo colocó sobre el altar de la iglesia. Lo mismo acostumbraba hacer Santa Isabel, hija del Rey de Hungría, con cada uno de sus hijos recién nacidos: de donde todos resultaron piadosos y santos, como relata su Vida. Así la Santísima Virgen, San Juan Bautista, San Gregorio Nacianceno, Santo Domingo, San Buenaventura, San Bernardino, San Nicolás de Tolentino, San Elzear el Conde, San Francisco de Paula, y otros, ofrecidos a Dios en su mismo nacimiento por sus padres, fueron ilustres por su santidad y milagros.
Versículo 33: Simeón
33. SER MENOSPRECIADA. -- El hebreo, el caldeo y la Septuaginta dicen: que soy odiada, es decir, menos amada, como dije en el versículo 31.
SIMEÓN. -- «Simeón» significa lo mismo que audición, o escucha, de la raíz shama, es decir, él oyó, él escuchó, a saber, Dios oyó mi aflicción y mi oración.
Versículo 34: Leví
34. LEVÍ. -- Es el antepasado de todos los levitas. Nótese que «Leví» significa lo mismo que unión, cohesión, adición, apego, como diciendo: Ahora he añadido al dar tres hijos a mi marido; por tanto, en adelante él se unirá y apegará a mí con mayor amor.
Versículo 35: Judá
35. JUDÁ. -- «Judá» en hebreo significa lo mismo que confesión, o alabanza.
Cronología de los años de Jacob
Nótese aquí la secuencia de los años de Jacob: Jacob, huyendo de Esaú, llegó a donde Labán en Jarán en el año 77 de su edad, como dije en el capítulo 27; al principio, después de los siete años durante los cuales sirvió a Labán, se casa con Lea y Raquel, a saber, en el año 84 de su edad; luego pronto de la fértil Lea, en el primer año después del matrimonio, según parece, a saber, en el año 85 de la vida de Jacob, le nace Rubén, después Simeón en el año 86, luego Leví en el año 87, y finalmente Judá en el año 88. Obsérvese aquí el ejemplo notable de castidad en Jacob, que vivió célibe hasta el año 84 de su edad, y solo entonces tomó esposa por primera vez.
Alegórico: Los doce patriarcas como los doce apóstoles
Alegóricamente, los doce patriarcas fueron figuras de los doce apóstoles. Segundo, Jacob tuvo muchos hijos, pero no de una sola esposa; así también Cristo tuvo muchos hijos, pero no de un solo pueblo o región. Tercero, Jacob tiene esposas, tanto mujeres libres como siervas, de las cuales recibe hijos; así también Cristo tiene verdaderos pastores y mercenarios: y los tolera, para que le engendren hijos. Cuarto, las esposas de Jacob competían entre sí sobre quién daría más hijos a Jacob: así también los pastores se esfuerzan con empeño en engendrar hijos para Cristo. Quinto, Bilhá y Zelfa dan hijos a Jacob, pero ellas mismas permanecen siervas: así los mercenarios predican cosas buenas a otros, pero ellos mismos permanecen mercenarios, y a menudo son malvados. Sexto, Jacob admitió en su herencia incluso a los nacidos de las siervas: y Cristo recibe a todos los que se convierten a Él, cualquiera que sea la vida que les haya precedido, Juan 6: Todo lo que el Padre me da vendrá a mí; y al que viene a mí, no lo echaré fuera. Y Mateo 8: Vendrán muchos del Oriente, etc., y se sentarán a la mesa con Abrahán, etc. Séptimo, Jacob tuvo dos esposas, una hermosa y la otra de aspecto común: y la esposa de Cristo es interiormente hermosa como Raquel, por la gracia y los dones del Espíritu Santo, pero exteriormente es de aspecto común, por la cruz y las adversidades. Octavo, la falta de belleza de Lea no le perjudicó, sino que fue tanto más fecunda por ello: así la adversidad beneficia a la Iglesia, y ella da más fruto precisamente cuando es más oprimida.