Cornelius a Lapide
Índice
Sinopsis del Capítulo
Se establece una medida fija de libaciones para cada sacrificio. Segundo, se promulga una ley sobre la entrega de las primicias del pan, de la cosecha y de las uvas, versículo 18. Tercero, se ordena que sea apedreado el hombre que recogía leña en sábado, versículo 32. Cuarto, Dios manda que los hebreos lleven franjas que les recuerden siempre la ley de Dios, versículo 37.
Texto de la Vulgata: Números 15:1-41
1. Habló el Señor a Moisés, diciendo: 2. Habla a los hijos de Israel y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra de vuestra habitación, que yo os daré, 3. y ofreciereis oblación al Señor en holocausto, o víctima, cumpliendo votos, u ofreciendo voluntariamente dones, o en vuestras solemnidades quemando olor de suavidad al Señor, de bueyes o de ovejas: 4. quien inmolare una víctima ofrecerá un sacrificio de flor de harina, una décima parte de un efá, rociada con aceite, que tendrá la medida de la cuarta parte de un hin: 5. y vino para las libaciones de la misma medida dará para el holocausto o para la víctima. Por cada cordero, 6. y para los carneros, habrá un sacrificio de flor de harina de dos décimas, que será rociada con aceite de la tercera parte de un hin: 7. y vino para libación de la tercera parte de la misma medida ofrecerá como olor de suavidad al Señor. 8. Mas cuando hiciereis holocausto de bueyes o víctima, para cumplir un voto u ofrendas de paz, 9. daréis por cada buey flor de harina de tres décimas, rociada con aceite, que será medio hin: 10. y vino para las libaciones de la misma medida, como oblación de olor suavísimo al Señor. 11. Así haréis 12. por cada buey y carnero y cordero y cabrito. 13. Tanto los naturales como los extranjeros 14. ofrecerán los sacrificios con el mismo rito. 15. Un solo precepto habrá y un solo juicio tanto para vosotros como para los extranjeros de la tierra. 16. Habló el Señor a Moisés, diciendo: 17. Habla a los hijos de Israel y diles: 18. Cuando hubiereis llegado a la tierra que os daré, 19. y comiereis del pan de aquella región, separaréis primicias para el Señor 20. de vuestros alimentos. Así como separáis las primicias de vuestras eras, 21. así también de vuestras masas daréis las primicias al Señor. 22. Y si por ignorancia omitiereis alguna de estas cosas que el Señor ha dicho a Moisés, 23. y ha mandado por medio de él a vosotros, desde el día en que comenzó a mandar y en adelante, 24. y la multitud se hubiere olvidado de hacerlo: ofrecerán un becerro del rebaño, un holocausto en olor suavísimo al Señor, y su sacrificio y libaciones, como las ceremonias lo requieren, y un macho cabrío por el pecado: 25. y rogará el sacerdote por toda la multitud de los hijos de Israel, y les será perdonado, porque no pecaron voluntariamente, ofreciendo no obstante incienso al Señor por sí mismos y por su pecado y error; 26. y será perdonado a todo el pueblo de los hijos de Israel, y a los extranjeros que peregrinan entre ellos: porque la culpa pertenece a todo el pueblo por ignorancia. 27. Pero si un alma sola pecare sin saberlo, ofrecerá una cabra de un año por su pecado: 28. y el sacerdote rogará por ella, porque pecó sin saberlo ante el Señor, y le obtendrá el perdón, y le será perdonado. 29. Para los naturales y para los extranjeros habrá una sola ley para todos los que pecaren por ignorancia. 30. Mas el alma que cometiere algo por soberbia, sea natural o extranjero (porque ha sido rebelde contra el Señor), perecerá de entre su pueblo: 31. pues despreció la palabra del Señor, e hizo nulo su mandamiento: por eso será destruido, y llevará su iniquidad. 32. Y aconteció que, estando los hijos de Israel en el desierto, hallaron a un hombre recogiendo leña en día de sábado, 33. y lo llevaron ante Moisés y Aarón y ante toda la multitud. 34. Y lo encerraron en la cárcel, sin saber qué debían hacer con él. 35. Y dijo el Señor a Moisés: Muera de muerte aquel hombre, apedréelo toda la multitud fuera del campamento. 36. Y habiéndolo sacado fuera, lo apedrearon, y murió como el Señor había mandado. 37. Dijo también el Señor a Moisés: 38. Habla a los hijos de Israel y diles que se hagan franjas en las esquinas de sus vestidos, poniendo en ellas cintas de jacinto: 39. las cuales, cuando las vieren, se acordarán de todos los mandamientos del Señor, y no seguirán sus propios pensamientos y ojos, fornicando tras cosas varias, 40. sino que, siendo más bien memoriosos de los preceptos del Señor, los cumplirán y serán santos para su Dios. 41. Yo soy el Señor vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios.
Versículos 2, 3 y 4: Las libaciones para cada sacrificio
Cabe preguntar: ¿en qué año después de la salida de Egipto, y en qué campamento, fue dada esta ley, junto con las demás que se entretejen en este capítulo y los siguientes hasta el capítulo 20? Respondo: Esto es incierto. Pues Moisés pasa por alto aquí diecisiete campamentos: ya que el último que menciona en el capítulo precedente fue el decimoquinto en Ritmá; pero en el capítulo 20, versículo 1, relata que llegaron a Cadés, que fue el trigésimo tercer campamento: por lo tanto calla y pasa por alto los intermedios, a saber, diecisiete. Es probable, sin embargo, que todas estas cosas fueron dichas y hechas en el segundo año de la salida de Egipto. Pues no parece que hayan estado mucho tiempo sin las cenizas de la vaca roja, acerca de la cual véase el capítulo 19, debido a las frecuentes purificaciones que necesariamente debían hacerse con estas cenizas, después de que las ceremonias, los sacrificios y los sacerdotes fueron instituidos en el Sinaí.
2, 3 Y 4. CUANDO OFRECIEREIS OBLACIÓN AL SEÑOR EN HOLOCAUSTO, O VÍCTIMA (pacífica, etc.), QUIEN OFRECIERE UNA VÍCTIMA SACRIFICIAL OFRECERÁ UN SACRIFICIO DE FLOR DE HARINA. -- De este y otros pasajes queda claro que las libaciones se añadían habitualmente solo en el holocausto y en la ofrenda pacífica, pero no en el sacrificio por el pecado, porque en este no se quemaba carne alguna para Dios. Pues las libaciones se añadían solamente a la carne, como condimentos de la misma, en cuanto que era como el alimento y banquete de Dios, que suele sazonarse con tales cosas. Exceptúanse, sin embargo, las libaciones del sacrificio por el pecado en la purificación de los leprosos, acerca de lo cual véase Levítico 14:11, donde las libaciones eran como complementos o condimentos del sacrificio, y eran cinco, a saber: primero, flor de harina; segundo, aceite; tercero, vino; cuarto, sal; quinto, incienso; pero como la sal y el incienso eran en pequeña cantidad, no se prescribe aquí una medida fija de ellos, pero sí se prescribe para los otros tres.
Nótese en segundo lugar: Para el aceite y el vino en la libación, se establece siempre la misma medida.
El modo y rito de la libación era este, como rectamente anotó el Abulense: el laico que ofrecía la víctima y las libaciones vertía en su casa aceite sobre la harina prescrita para su sacrificio, y en la medida aquí prescrita, a saber, por una décima, o por un gómer de flor de harina, vertía la cuarta parte de la medida de un hin; por dos décimas vertía la tercera parte de un hin; por tres, medio hin. El hin era una medida que contenía doce sextarios hebreos, o copas de trece onzas de agua o vino, como mostraré al final de esta obra. Esta harina, por tanto, que debía ofrecerse como libación a Dios, no podía mezclarse con agua: pues entonces habría sido considerada inmunda e inapta para el sacrificio, como enseña el Abulense en su comentario a Números capítulo 28, cuestión 23, sino que debía mezclarse con aceite. Luego el oferente llevaba la harina así mezclada al Santuario, junto con la medida de vino aquí prescrita, y la entregaba al sacerdote, quien, recibiéndola, vertía parte del vino sobre la víctima que debía ser quemada, como se colige del versículo 5 y del capítulo 28, versículo 14; y de la flor de harina tomaba un puñado, que quemaba sobre el altar; pero la harina restante y el vino los conservaba para su propio uso. Pues las ofrendas de libación siempre correspondían en su mayor parte al sacerdote, incluso en los holocaustos.
El rito, pues, de sacrificar y ofrecer libaciones era este: el sacerdote colocaba la carne de la víctima, o la grasa, si solo ésta debía ser quemada, sobre el altar; luego de la flor de harina, que había sido mezclada y sazonada con sal y una medida fija de aceite, tomaba un puñado y lo colocaba sobre la víctima que debía ser quemada; y al mismo tiempo vertía no solo sobre la harina, sino también sobre la víctima misma, la porción prescrita de vino; finalmente colocaba incienso sobre la víctima, y entonces, habiendo puesto leña debajo, encendía el fuego y quemaba y consumía la víctima con las libaciones como ofrenda a Dios.
Versículo 3: Quemando un olor de suavidad
3. QUEMANDO UN OLOR DE SUAVIDAD. -- quemando, es decir, la víctima; cuya quema era como un olor de suavidad, es decir, era aceptable y grata a Dios, así como a nosotros nos es grato algún olor suavísimo, por ejemplo, de incienso, rosa, almizcle, etc.
DE BUEYES O DE OVEJAS -- o machos cabríos, o cabritos, como es claro por el versículo 11.
Versículo 4: Quien ofreciere una víctima
4. QUIEN OFRECIERE UNA VÍCTIMA SACRIFICIAL -- quien ofrece una víctima para ser sacrificada. Pues los laicos solamente presentaban las víctimas, pero no las sacrificaban: pues esto era propio de los sacerdotes.
Versículo 5: Vino para las libaciones
5. Y VINO PARA LAS LIBACIONES (es decir, ofrendas de bebida) QUE DEBEN SER DERRAMADAS. -- De donde en hebreo se lee: «y vino para una libación.» Así también el caldeo y los Setenta.
Que así es queda claramente manifiesto por el hebreo, el caldeo y los Setenta. Así Vatablo y los hebreos.
Anagógicamente, Cirilo, Libro 16 de Sobre la adoración en espíritu y verdad, página 327, dice: El vino significa alegría, el aceite significa gozo, los cuales en la gloria futura serán medidos desigualmente a los Santos según la diversa medida de las buenas obras ofrecidas a Dios.
Del mismo modo tropológicamente, a una obra piadosa mayor debe dársele más aceite y vino, es decir, más gozo y devoción, que a una menor.
Por cada cordero
POR CADA CORDERO. -- Estas palabras deben referirse a lo que precede, junto con las Biblias Regias, el hebreo, el caldeo y los Setenta, no a lo que sigue. Pues con un cordero debía ofrecerse una décima de flor de harina, pero con un carnero dos décimas de flor de harina, como sigue.
Nota sobre las proporciones de las libaciones
Nótese aquí: Cuanto mayor era el animal o la víctima, tanto mayor debía ser la libación que había de darse. Pues con un cordero (bajo el cual entiéndase también un cabrito) que aún no hubiese superado un año, debía darse una décima de flor de harina, y la cuarta parte de un hin tanto de aceite como de vino; pero por un carnero o macho cabrío, debían darse dos décimas de flor de harina, con la tercera parte de un hin de aceite y vino; finalmente por un becerro o buey, debían darse tres décimas de flor de harina, con medio hin de aceite y vino.
Versículo 13: Extranjeros y naturales
13. EXTRANJEROS -- es decir, forasteros, a saber, prosélitos convertidos al judaísmo. Pues en hebreo esto se llama ger, que nuestro traductor vierte unas veces como «extranjero» y otras como «forastero», como es claro por los versículos 13, 14, 26 y otros lugares.
14. UN SOLO PRECEPTO HABRÁ Y UN SOLO JUICIO (es decir, estatuto o ley; pues esto es en hebreo mishpat) TANTO PARA VOSOTROS COMO PARA LOS EXTRANJEROS (prosélitos) DE LA TIERRA.
Versículo 19: Primicias de vuestros alimentos
19. SEPARARÉIS PRIMICIAS PARA EL SEÑOR DE VUESTROS ALIMENTOS (es decir, de vuestro pan) -- como precedió. Esto quedará más claro en el versículo 20.
Versículos 20-21: Primicias de los alimentos preparados
20 Y 21. ASÍ COMO SEPARÁIS LAS PRIMICIAS DE LAS ERAS: ASÍ TAMBIÉN DE VUESTRAS MASAS DARÉIS LAS PRIMICIAS AL SEÑOR. -- Bajo «eras» entiéndase también «lagares». Pues así como de la era debían ofrecer a Dios las primicias de la cosecha, así de la viña o del lagar debían ofrecer las primicias de la vendimia y de las uvas al final del año, a saber, en la fiesta de los Tabernáculos. Además, debían darse primicias «de las masas», es decir, del pan. Así el hebreo, el caldeo y los Setenta. El pan se llama aquí, pues, «masa preparada», porque los antiguos, tanto romanos como hebreos, usaban gachas en lugar de pan; de donde también fueron llamados «comedores de gachas». Pues dar a Dios diariamente primicias de todos los demás alimentos habría sido casi imposible. Por tanto, solo cuando los hebreos amasaban pan daban algún pan de las primicias a los sacerdotes, o a los levitas que estaban en su ciudad, o que habían sido designados por el sumo sacerdote y los sacerdotes para recibir las primicias.
La tradición de la jalá entre los judíos
Aún hoy las mujeres judías, cada vez que amasan, separan la jalá, es decir, una torta o un panecillo redondo, del resto de la masa, y como si lo consagraran al Señor. Pero como ya no tienen templo ni sacerdotes a quienes se daba, la arrojan al horno y la queman: pues dicen que no es lícito comerla; ciertamente sería mejor darla a los pobres. Además, la fórmula de bendición que usa la mujer en la consagración de esta torta es esta: «Bendito seas Tú, Señor Dios nuestro, Rey del universo, que nos has santificado con tus mandamientos y nos has mandado separar la torta de la masa,» etc. Diré más sobre estas primicias en el capítulo 28, versículo 12.
Piadosamente, pues, y conforme a este consejo, e incluso a esta ley de Dios, obran las madres de familia cristianas que, cada vez que amasan pan, apartan un pan como primicias para Dios y para los pobres.
Versículos 22 y 24: Pecados de ignorancia
22 Y 24. Y SI POR IGNORANCIA HUBIEREIS OMITIDO ALGUNA DE ESTAS COSAS, etc., Y LA MULTITUD SE HUBIERE OLVIDADO DE HACERLO, OFRECERÁ UN BECERRO DEL REBAÑO COMO HOLOCAUSTO, etc., Y UN MACHO CABRÍO POR EL PECADO. -- Se objetará: En Levítico 4:13 se prescribe que si toda la multitud de los hijos de Israel peca, ofrezca un novillo por el pecado, para ser quemado fuera del campamento: ¿cómo entonces esta ley prescribe un novillo no por el pecado, sino como holocausto, y un macho cabrío por el pecado? Cayetano responde que el Levítico habla de pecados cometidos contra la ley divina natural, mientras que esta ley habla de pecados cometidos contra la ley positiva de Dios, y por eso aquí y allí se prescribe una víctima diferente para la expiación. Pero esto no parece verdadero: pues aquella ley del Levítico en el mismo capítulo 4, al hablar de las víctimas y pecados tanto del príncipe como de cada individuo particular, habla de cualesquiera pecados suyos: por tanto igualmente cuando habla de las víctimas y pecados de todo el pueblo, habla de cualesquiera de sus pecados.
Digo, pues, que esta ley es distinta de aquella del Levítico: y en consecuencia, además del novillo por el pecado prescrito en Levítico 4, aquí se manda al pueblo pecador que ofrezca además otro novillo como holocausto, y un macho cabrío por el pecado. Así el Abulense.
Nótese: Este macho cabrío por el pecado no era quemado fuera del campamento (pues nada semejante se dice aquí), como aquel novillo de Levítico 4, porque la sangre de este macho cabrío no era llevada al Santo de los Santos, como la sangre de aquel novillo era llevada allí. Por tanto, solo la grasa de este macho cabrío correspondía a Dios y era quemada para Él, mientras que la carne correspondía al sacerdote: pues así se hacía en los demás sacrificios por el pecado, según la ley de Levítico 6:26.
24. Y SU SACRIFICIO Y LIBACIONES (entiéndase un sacrificio de cereales: pues en hebreo es minchá; y las libaciones son las ofrendas de aceite y vino, que debían ofrecerse con el novillo y el macho cabrío), COMO LAS CEREMONIAS (aquí prescritas por Mí) LO REQUIEREN.
Versículo 25: No pecaron voluntariamente
25. PORQUE NO PECARON VOLUNTARIAMENTE. -- Porque si alguien pecara voluntariamente, y por soberbia despreciando el mandamiento de Dios, esta culpa no era expiada por el sacrificio, sino por el juez, si el asunto era probado; de lo contrario, era castigado y muerto por Dios, como es claro por el versículo 31.
OFRECIENDO NO OBSTANTE INCIENSO AL SEÑOR, es decir: Les será perdonado su pecado, porque fue cometido por ignorancia; pero de tal manera que no obstante ofrezcan «incienso», es decir, el sacrificio o víctima recién prescrito, que debe ser quemado y consumido por el fuego para Dios. Esto es claro por el hebreo, el caldeo y los Setenta. Pues así «incienso», o como está en hebreo, «una ofrenda ígnea», se toma frecuentemente en el Levítico, no por el incienso propiamente dicho, sino por un sacrificio y víctima animal.
Versículo 30: Rebelde contra el Señor
30. PORQUE HA SIDO REBELDE CONTRA EL SEÑOR. -- Los Setenta y el caldeo traducen: porque provocó al Señor.
Versículo 31: Hizo nulo el mandamiento
31. HIZO NULO EL MANDAMIENTO -- no en cuanto a la obligación del mandamiento, sino en cuanto a su fin y propósito, que es obedecer el mandamiento. Así los hebreos dicen frecuentemente: «Hizo nula la ley,» es decir, transgredió la ley, la violó y fue desobediente a ella; pues tal persona, en cuanto está en su poder, quebranta, destruye y hace nula la ley misma.
Versículo 32: El hombre que recogía leña en sábado
32. Y ACONTECIÓ QUE, ESTANDO, etc., HALLARON A UN HOMBRE RECOGIENDO LEÑA EN DÍA DE SÁBADO. -- De aquí queda claro que el sábado era observado en el desierto, aunque los hebreos no observaran allí las demás leyes ceremoniales: porque el sábado había sido promulgado por la voz de Dios en el Sinaí a todo el pueblo, Éxodo 20:8. Por tanto, los hebreos observaban el sábado en el desierto en cuanto a abstenerse del trabajo, pero no en cuanto a los sacrificios, a saber, que en sábado ofrecieran dos corderos, uno por la mañana y otro por la tarde; pues después de su partida del Sinaí no sacrificaron hasta que llegaron a Canaán.
Versículo 34: Sin saber qué hacer con él
34. SIN SABER QUÉ DEBÍAN HACER CON ÉL. -- En hebreo, ki lo paras, es decir, porque no se había declarado, o, como traducen los Setenta, decretado, qué debía hacerse con él. Pues aunque en Éxodo 31:14 se había decretado la pena de muerte contra el violador del sábado, sin embargo los hebreos no sabían si Dios quería que alguien fuese ejecutado por una tarea tan pequeña como recoger leña; y si lo quería, no sabían con qué género de muerte deseaba que fuese castigado. Por tanto, Dios ordena aquí que sea apedreado. Véase aquí cuán estricta y severamente manda Dios que sus preceptos y fiestas sean observados.
Ejemplos de violadores del sábado castigados
Gregorio de Tours, Libro 1 de Sobre la Gloria de los Mártires, capítulo 15, relata que a una mujer que amasaba pan en domingo se le encendió la mano inmediatamente con fuego divino.
Rodrigo de Toledo, Parte 4 de la Historia de España, relata que Juan, el victorioso rey de Castilla, mientras se dedicaba a la equitación el domingo antes del almuerzo, fue derribado por su caballo al tropezar y murió aplastado, para que aprendamos a dar los días festivos a Dios, no a la caza ni a los pasatiempos vanos. En la Vida de San Austregisilo, Arzobispo de Bourges, que se encuentra en Surio bajo el 20 de mayo, capítulo 9, se narra que cuando un molinero llamado Monulfo reparaba su piedra de molino en domingo, el mango de su herramienta se adhirió tan firmemente a su mano que nadie podía arrancarlo. También brotó sangre entre sus dedos, la cual, al pudrirse, causaba náuseas a todos por su hedor. Pero fue sanado cuando San Austregisilo tocó su mano. Euquerio, en la Vida de San Mauricio y sus compañeros Mártires, escribe que cierto orfebre pagano, porque trabajaba en su casa en domingo, fue golpeado por los Mártires Tebanos, y con aquel terror se hizo cristiano.
Versículo 38: Franjas en las esquinas de sus vestidos
38. DILES QUE SE HAGAN FRANJAS EN LAS ESQUINAS DE SUS VESTIDOS. -- En hebreo: que se hagan franjas en las alas, es decir, en los extremos de sus vestidos, a saber, los exteriores, que se llaman mantos: en éstos, pues, se manda a los hebreos coser o tejer franjas hilo por hilo, de modo que sobresalgan del modo en que vemos las franjas, o hilos restantes, que sobresalen en los extremos de las telas tejidas.
Los fariseos y las franjas de Cristo
De ahí que los fariseos, como Cristo atestigua en Mateo 23:5, para parecer más religiosos que los demás, agrandaban estas franjas: más aún, Cristo mismo, según la costumbre de su nación, llevaba estas franjas, como es claro por Lucas 8:44, donde se dice que la mujer hemorroísa tocó la franja del vestido de Cristo y fue sanada inmediatamente.
Sobre estas franjas los judíos extendían y estiraban alrededor un hilo, o cinta, o banda de color jacinto, tanto con fines de distinción, para que por esta señal fueran reconocidos de los gentiles; como por piedad, a saber, para que esto fuera como un recordatorio de los mandamientos de Dios.
El color jacinto y su significado
Además, estas franjas eran de jacinto, es decir, de color violeta y celeste, para que con ello se significara que la conversación y la esperanza de los judíos debían estar en el cielo, de modo que, teniendo sus pensamientos puestos en Dios, tuvieran siempre ante los ojos el temor y la presencia de Dios; pues esto es lo que sigue: «Las cuales, cuando las vieren, se acordarán de todos los mandamientos del Señor.»
Costumbres judías de las franjas
Los judíos, aun en este tiempo, usan esta ceremonia en sus sinagogas. Pues entre sus otros vestidos tienen uno semejante a un pectoral, excepto que carece de mangas, que usan diariamente en sus oraciones, y se lo ponen sobre todos los demás vestidos, y lo llaman arba camphot, es decir, «cuadrangular»; pues tiene cuatro alas o esquinas, de las cuales cuelgan los tzitzit, es decir, aquellos hilos torcidos o franjas, que ellos vulgarmente llaman zetten, y dicen que éstas tienen un poder especial contra la mala concupiscencia, y esto por lo que aquí se añade: «Ni sigan sus propios pensamientos y ojos, fornicando tras cosas varias.» Por ello, los que entre ellos son más religiosos, o más bien más supersticiosos, siempre llevan esta prenda con franjas bajo sus otras vestimentas, dice Oleaster y otros. San Jerónimo añade en su comentario a Mateo 23 que los judíos insertaban espinas muy agudas en estas franjas, para que al caminar fueran siempre recordados de la ley divina por su punción. ¿Qué harán entonces los cristianos? ¿Cómo se esforzarán para que la ley de Dios sea constantemente observada ante sus ojos?
Versículo 39: Ni sigan sus propios pensamientos y ojos
39. NI SIGAN SUS PROPIOS PENSAMIENTOS Y OJOS, FORNICANDO TRAS COSAS VARIAS. -- En hebreo: para que no exploréis, ni miréis, ni investiguéis siguiendo vuestro corazón y vuestros ojos, tras los cuales andáis fornicando, es decir: Llevad estas franjas, para que, recordados por ellas de la ley de Dios, no sigáis los pensamientos y, como traduce el caldeo, hirhur, es decir, la curiosidad impía de vuestro corazón, y la concupiscencia de vuestros ojos, siguiendo los cuales os desviáis de los preceptos de Dios, y como fornicarios os mancháis con el amor ilícito de las cosas deseadas y con los pecados, dice Vatablo.