Cornelius a Lapide

Números XXXIV


Índice


Sinopsis del capítulo

Se describen los límites de la Tierra Prometida, a saber, que al Este ha de estar delimitada por el Mar Muerto; al Oeste por el Mar Mediterráneo; al Sur por el Torrente de Egipto; al Norte por el Líbano y la ciudad de Epifanía. En segundo lugar, en el versículo 17, Dios nombra a doce príncipes que repartirán esta tierra entre los hebreos por sorteo.


Texto de la Vulgata: Números 34:1-29

1. Y habló el Señor a Moisés, diciendo: 2. Manda a los hijos de Israel y diles: Cuando hayáis entrado en la tierra de Canaán y os haya tocado en suerte como posesión, estará delimitada por estas fronteras. 3. La parte meridional comenzará desde el desierto de Sin, que está junto a Edom, y tendrá como límite al Este el Mar Salado; 4. el cual rodeará el lado meridional por la Subida de los Escorpiones, pasando por Sinná y llegando desde el sur hasta Cadés-Barné; desde allí los confines saldrán hacia la aldea llamada Adar, y se extenderán hasta Asmón, 5. y el límite rodeará desde Asmón hasta el Torrente de Egipto, y terminará en la orilla del Mar Grande. 6. El lado occidental comenzará desde el Mar Grande, y quedará cerrado por ese mismo confín. 7. Hacia el lado septentrional los límites comenzarán desde el Mar Grande, extendiéndose hasta el monte más alto, 8. desde el cual llegarán a Jamat, hasta los confines de Sedad: 9. y los confines irán hasta Zifrón y la aldea de Enán; estos serán los límites por la parte septentrional. 10. Desde allí se medirán los confines hacia el lado oriental desde la aldea de Enán hasta Sefam, 11. y desde Sefam los límites descenderán hasta Riblá, frente a la fuente de Dafne: desde allí llegarán hacia el este hasta el Mar de Quinéret, 12. y se extenderán hasta el Jordán, y por último quedarán cerrados por el Mar Salado. Esta será vuestra tierra dentro de sus confines por todo alrededor. 13. Y mandó Moisés a los hijos de Israel, diciendo: Esta será la tierra que poseeréis por sorteo, y que el Señor ha mandado dar a nueve tribus y a la media tribu. 14. Porque la tribu de los hijos de Rubén según sus familias, y la tribu de los hijos de Gad según el número de sus parentelas, y también la media tribu de Manasés, 15. esto es, dos tribus y media, han recibido su porción al otro lado del Jordán, frente a Jericó por el lado oriental. 16. Y dijo el Señor a Moisés: 17. Estos son los nombres de los varones que os repartirán la tierra: Eleazar el sacerdote, y Josué hijo de Nun, 18. y un príncipe de cada tribu, 19. cuyos nombres son estos: De la tribu de Judá, Caleb hijo de Jefoné. 20. De la tribu de Simeón, Samuel hijo de Amiud. 21. De la tribu de Benjamín, Elidad hijo de Quislón. 22. De la tribu de los hijos de Dan, Buquí hijo de Joglí. 23. De los hijos de José, de la tribu de Manasés, Hanniel hijo de Efod. 24. De la tribu de Efraín, Camuel hijo de Siftán. 25. De la tribu de Zabulón, Elisafán hijo de Parnac. 26. De la tribu de Isacar, el jefe Paltiel hijo de Azán. 27. De la tribu de Aser, Ahiud hijo de Selomí. 28. De la tribu de Neftalí, Pedael hijo de Amiud. 29. Estos son aquellos a quienes mandó el Señor que repartieran la tierra de Canaán entre los hijos de Israel.


Versículo 3: El Mar Salado y el límite meridional

3. «LA PARTE MERIDIONAL» (de Canaán) «COMENZARÁ DESDE EL DESIERTO DE SIN, QUE ESTÁ JUNTO A EDOM, Y TENDRÁ COMO LÍMITE AL ESTE EL MAR SALADO.» — El «Mar Salado» es el lago de Sodoma, o Asfaltites, donde anteriormente se levantaba la Pentápolis, pero cuando fue consumida por fuego del cielo, se formó en aquel lugar un lago inmenso, que al modo hebreo se llama mar, y el más salado de todos. Pues en este lago el agua es espesa, conservando las propiedades del azufre y la sal que abrasaron la Pentápolis: ya que es claro por Deuteronomio XXIX, 23, que entonces se mezcló sal ardiente con el azufre.

Además, este lago, o mar, está al este de la Tierra Santa. Pues el Jordán, que está al este de Canaán, desemboca en este mar y es absorbido por él, como resulta claro de las tablas geográficas y de Josué III, 16.

Aunque otros piensan que se llama Mar Salado por las minas de sal que, según enseña Sofonías, capítulo II, 9, allí existen, y por eso este lago no alimenta ni peces ni ningún otro ser viviente: de donde también se le llama Mar Muerto. Se le llama también Mar del Desierto, o de la soledad, porque está situado junto al desierto de Sin y Cadés, donde el rey de Sodoma fue derrotado por Quedorlaómer, Génesis XIV, 7. También se le llama comúnmente Mar del Diablo, porque Sodoma, Gomorra, Admá y Seboyín, a causa de pecados nefandos, fueron sumergidas por fuego y azufre que caían del cielo, por el demonio (según piensa el vulgo), y cubiertas por las aguas, dice Abulense.


Versículo 4: La Subida de los Escorpiones

4. «Por la Subida de los Escorpiones» — es este un lugar así llamado por los montes escarpados, que son ásperos como escorpiones.


Versículo 5: El Torrente de Egipto y el Mar Grande

5. «Y EL LÍMITE RODEARÁ DESDE ASMÓN HASTA EL TORRENTE DE EGIPTO.» — Este torrente es un pequeño arroyo que, viniendo del desierto (de donde Teodoción lo traduce «torrente de Arabia») cerca de Rinocorura, desemboca en el Mar Mediterráneo, y separa la tierra de las tribus de Judá y Simeón del desierto y del camino a Egipto. De ahí que los Setenta traduzcan este torrente como Rinocorura. Por eso en toda la Escritura este torrente se pone como el límite meridional de la Tierra Prometida, a saber, de Canaán. Así San Jerónimo en el capítulo VI de Amós, y su epístola a Dárdano, tomo III; véase Adriconio en las Tablas. Por tanto, yerran quienes piensan que este torrente es uno de los brazos del Nilo, basándose en Josué XIII, 3, pues el sentido de aquel pasaje es diferente. Porque este torrente dista mucho del Nilo, de Pelusio y de Egipto.

«Y TERMINARÁ EN LA ORILLA DEL MAR» (esto es, Mediterráneo) «GRANDE.» — El Mar Mediterráneo se llama aquí «grande» en comparación con otros dos: pues en la Tierra Santa hay tres mares: el primero es este Mediterráneo, que la baña por el oeste; de donde «mar» en hebreo aquí y frecuentemente en otros lugares significa el oeste; el segundo es el Mar Muerto, o Mar Salado; el tercero es el Mar de Quinéret, o Genesaret: estos dos últimos son más bien lagos, mientras que el primero es un mar verdadero y vasto.


Versículo 7: El límite septentrional y el monte Hor

7. «HACIA EL LADO SEPTENTRIONAL LOS LÍMITES COMENZARÁN DESDE EL MAR GRANDE, EXTENDIÉNDOSE HASTA EL MONTE MÁS ALTO» — a saber, hasta el monte Hor, como tienen el hebreo y el caldeo. Se equivocan, pues, quienes aquí entienden el Líbano.


Versículo 8: Jamat la Menor

8. «DESDE EL CUAL LLEGARÁN A JAMAT.» — Esta Jamat es la menor, en la cual hay una ciudad que después fue llamada Epifanía por Antíoco Epífanes. Esta ciudad era el límite de la Tierra Santa por el norte. Había otra Jamat Mayor, a saber, Antioquía, que era la capital de toda Siria. Así San Jerónimo y, siguiéndolo, Ribera sobre Amós capítulo VI, versículo 8.


Versículo 11: La Fuente de Dafne

11. «FRENTE A LA FUENTE DE DAFNE.» — El hebreo no tiene la palabra «Dafne», sino solamente «frente a la fuente», a saber, aquella que es famosa y bien conocida junto a Riblá; pero esta es Dafne, como muy bien sabía y entendía nuestro traductor, a saber, San Jerónimo, quien recorrió cuidadosamente la Tierra Santa. La fuente de Dafne riega la ciudad de Riblá con abundantísimas corrientes, y al igual que la célebre y deleitosa Dafne, el suburbio de Antioquía, es renombrada por sus espesísimos laureles y amenidad, como enseña Adriconio a partir de 2 Macabeos, Josefo y San Jerónimo. Óigase a San Jerónimo sobre el capítulo IV de Ezequiel: «Desde Sefam», dice, «esto es, desde Apamea, los límites descenderán hasta Riblá, que ahora se llama Antioquía de Siria.» Y añade: «para que sepas que esta Riblá significa una ciudad, dice "frente a la fuente"; la cual claramente significa Dafne, de cuya fuente un bosque goza de las más abundantes aguas.» Y 1 Macabeos III: «Onías», dice, «el sacerdote, se mantenía en lugar seguro junto a Dafne.» Pues como hay varias Antioquías — una junto al río Crago en Cilicia, otra junto al río Meandro en Caria, una tercera de Pisidia en Capadocia — para distinguirla de ellas, esta fue sobrenombrada Antioquía de Dafne, la cual también en comparación con las otras se llama Antioquía la Grande, y Antioquía del Orontes, porque es dividida por la mitad por el río Orontes. Es esto una prolepsis; pues después se dio el nombre de Dafne a esta fuente, así como al suburbio de Antioquía adyacente a ella. De donde también la puerta de la ciudad que conducía en esa dirección fue llamada puerta Dafnítica, junto a la cual San Jerónimo atestigua que fue sepultado el cuerpo de San Ignacio Mártir. Pues fue llamada Dafne, que significa «laurel» o «laureda», a causa de los laureles y cipreses allí consagrados por Pompeyo; o más bien en memoria de la doncella Dafne, a quien los antioquenos fabularon como hija de su río Ladón: de donde también «cultivaron el laurel en memoria de la doncella Dafne», dice Filóstrato, libro I, y Arriano, y a partir de ellos Antonio de Nebrija en su Quinquagena, capítulo XIV.


El Mar de Quinéret

«DESDE ALLÍ LLEGARÁN HACIA EL ESTE HASTA EL MAR DE QUINÉRET.» — «Quinéret», o como leen los hebreos, Kinnéret, era una ciudad que después fue llamada corruptamente Genesaret, y por el emperador Tiberio, Tiberíades: junto a esta ciudad estaba el lago que se llama mar y estanque de Quinéret, o Genesaret, o Tiberíades, y por la provincia en que estaba situado, Mar de Galilea; junto a este mar estaban Nazaret, Cafarnaún, Betsaida y otras ciudades que fueron hechas célebres por la crianza, la vida y los milagros de Cristo.

Este Mar de Quinéret, al igual que el otro Mar Salado o Mar Muerto, junto con el Jordán, era el límite oriental de la Tierra Santa; el Mediterráneo era el límite por el oeste; el Torrente de Egipto, con los desiertos de Arabia, era el límite por el sur; Jamat, o Epifanía, y también el Líbano era el límite por el norte.


Versículo 12: El Jordán y sus siete privilegios

12. «Y SE EXTENDERÁN HASTA EL JORDÁN.» — El Jordán era el límite oriental de la Tierra Santa, esto es, de las nueve tribus. Pues las otras tres tribus, a saber, Rubén, Gad y la media de Manasés, no se cuentan aquí, ni se describen aquí sus límites, porque ya habían recibido su suerte de este lado del Jordán, en Galaad, como se dice en el versículo 14.

Nótese: El Jordán era un río famosísimo y el límite de la Tierra Santa. Pues nace al pie del Líbano, y se forma de la confluencia de dos arroyos, a saber, Jor y Dan; y de ahí se llama Jordán: junto a él hay una llanura muy verde, en la cual se alza el sepulcro de San Job, distinguido por una alta pirámide. El Jordán, dice Abulense, Cuestión V, tiene siete privilegios sobre los demás ríos: primero, que separa la Tierra Santa de los moabitas, árabes y otras naciones; segundo, que al pasar el arca de Dios con los hebreos, sus aguas se detuvieron: en memoria de lo cual, los israelitas tomaron doce piedras del medio del cauce del Jordán, y las erigieron como columnas y las colocaron en Guilgal, Josué III, 4 y 5; tercero, que Elías y Eliseo lo cruzaron a pie enjuto, cuando Elías fue arrebatado por un torbellino al cielo, 4 Reyes II, 8; cuarto, que en él Naamán el sirio fue limpiado de la lepra, al lavarse en él siete veces, 4 Reyes capítulo V; quinto, que en él el hierro del hacha flotó a la superficie por mandato de Eliseo, 4 Reyes VI, 2 y 6; sexto, que en el Jordán Cristo fue bautizado, y por el contacto de su purísima carne otorgó a todas las aguas la virtud regenerativa en el bautismo, Mateo III; séptimo, que allí Juan el Bautista vio el cielo abierto, y oyó la voz del Padre, y vio al Espíritu descender en forma de paloma sobre Cristo, Mateo III.


La extensión de la Tierra Prometida

Los mismos límites de la Tierra Prometida se señalan en Éxodo XXIII, 31, salvo que allí el límite por el norte se pone en un río, a saber, el Éufrates. Estos eran ciertamente límites amplios, y en consecuencia la tierra prometida a los judíos era muy extensa: pues abarcaba toda la Filistea y a todos los filisteos, como es claro por Josué XIII, 2 y 3; asimismo, abarcaba toda la Fenicia, y por consiguiente Tiro y Sidón: pues estas fueron asignadas a la tribu de Aser por Josué, Josué XIX, versículos 28 y 29; pero Salomón permitió al rey Hiram gobernar Tiro y se sirvió de su trabajo en la construcción del templo, aunque por derecho habría podido excluirlo del reino de Tiro. Así Abulense. De ahí también que la mujer tiria que obtuvo de Cristo la curación de su hija sea llamada por Mateo, capítulo XV, 22, cananea, pero por Marcos, capítulo VII, versículo 26, sirofenicia, porque en efecto Fenicia era parte de Canaán.

De aquí resulta claro que los judíos, por su propia culpa y demérito, no poseyeron toda la tierra aquí prometida, hasta estos límites, sino durante el breve período del reinado de Salomón, durante el cual sin embargo algunas regiones no fueron cultivadas ni habitadas por ellos, sino solamente sometidas y hechas tributarias, y algunas fueron solamente amigas y aliadas, como ya dije acerca de Tiro.


Versículos 17-18: Los doce príncipes designados para repartir la tierra

17 y 18. «Estos son los nombres de los varones que os repartirán la tierra», etc., «un príncipe de cada tribu.» — No que estos doce repartidores fueran los príncipes supremos de cada una de sus tribus; pues Caleb no era el príncipe supremo de la tribu de Judá; ni los demás eran hijos de los primogénitos, esto es, de los jefes de su tribu, como resulta claro si se comparan los nombres de sus padres, que aquí se enumeran, con los príncipes de las tribus nombrados en el capítulo I. Eran, por tanto, príncipes de ciertas familias en su tribu, o príncipes, esto es, encargados y prefectos designados para la repartición de la Tierra Santa. Pues la palabra hebrea nasí propiamente significa «el puesto al frente».

Así pues, estos doce príncipes dividieron la tierra de Canaán en partes proporcionalmente iguales; hecho lo cual echaron suertes para determinar qué parte correspondería a cada uno; y de ahí que esta tierra se diga repartida ora por sorteo, ora por príncipes, como resulta claro del capítulo precedente, versículo 54. Cómo fue dividida la tierra por suertes lo diré en Josué XIV, 1.